Agencia UNO

Los otros clivajes: la Derecha Regia

26 abril 2024 | 06:30

La derecha ya no es una sola. De a poco se han dejado de lado los conceptos de derecha o centroderecha para comenzar a hablar de las derechas. Ahora, hablamos en plural.

Existe una más inclinada al centro y más liberal que se puede hallar en Evópoli, en algunos militantes de Renovación Nacional y en algunos menos de la UDI.

Por otra parte, existe una derecha (muy) conservadora presente en el Partido Republicano, y también en militantes de Renovación Nacional y la UDI, que no han dado el paso al partido fundado por José Antonio Kast por roces personales o lealtades de antaño.

Sin embargo, existe un subgrupo presente en distintos grados en todas estas derechas.

Y este subgrupo hace que estas corrientes se unan y puedan tener ciertos acuerdos. Ya sean en votaciones parlamentarias como en acuerdos para las elecciones.

Estamos hablando de la Derecha Regia

La Derecha Regia es principalmente santiaguista. Tiene casa en Zapallar o alrededores y se reúne ahí para tomar decisiones importantes. La derecha regia va a buscar y a dejar a sus hijos al rugby. Muchos se encuentran también en los grupos de WhatsApp de apoderados del curso, dado que muchos de sus hijos van al mismo colegio.

Es más, muchos también van al mismo colegio al que fueron sus padres. La Derecha Regia también coincide en fiestas de matrimonios con miembros de la Izquierda Estupenda.

Esto debido a los casi inexistentes grados de separación que entregan ciertos clubes, colegios y la casa en la playa.

La Derecha Regia tiene presencia en todos los partidos que no son de izquierda en Chile. Da lo mismo si no comparten el mismo grado de conservadurismo o liberalismo. Da lo mismo sin son antiaborto o proaborto, si había o no que cambiar la constitución, si defienden o critican a Augusto Pinochet o si son pro-matrimonio igualitario o no.

Lo importante aquí es que se comparta el estatus.

Repito, el estatus, no el prestigio.

Porque ese estatus que comparten les da una especie de garantía para poder conversar con alguien similar que incluso puede tener otros principios dentro de las derechas.

Opinar sobre un Chile que no vive una regia realidad

Hace no muchos años atrás Andrés Benítez publicó una columna en la que hablaba de la derecha inculta. Una columna de 2015 que criticaba a parlamentarios de derecha que estaban en contra de nombrar al aeropuerto de Santiago como Pablo Neruda.

Estos parlamentarios argumentaban que el poeta no tenía nada que ver con la aviación y que “además” era comunista. Benítez los destruyó poniendo ejemplos de museos o aeropuertos del mundo cuyos nombres eran de políticos y no de personas vinculadas a la obra construida. Agregando que esta queja desde la derecha “desnuda una carencia cultural asombrosa”.

Benítez en esa columna tuvo y tiene toda la razón.

Pero ¿cómo un grupo de personas con un evidente mejor acceso a la educación y a viajes puede carecer tanto de un mínimo cultural viviendo regio?

El problema no recae en tener una vida regia o venir de una familia regia. El problema recae cuando se es regio y se opina (entregando certezas) sobre un Chile que no vive una regia realidad. Cuando piden levantarse más temprano, cuando se celebra que bajó el precio de las flores o también muchas veces cuando no viven en la comuna o distrito que representan en el congreso.

Esto pasa porque se reúnen solo en su círculo y asumen que con eso es suficiente. Un círculo que puede estar muy preparado académicamente pero que carece de lo que se conoce comúnmente como calle.

Porque solo conocen las calles de sus barrios. Responden a su círculo creyendo que con eso se responde a Chile. Y la realidad es que no todo Chile vive regio.

¿Qué hacer ante esta problemática?

No, no basta con los trabajos de verano. Basta con desarrollar la empatía con sus militantes que perciben fuera de su regio círculo. Conversar de verdad con los militantes que suelen ser usados para la fotografía de campaña, para sujetar banderas y entregar papelitos.

Escuchar a esos militantes, distribuidos en su mayoría en regiones, que llegaron a sus partidos por la noble y legítima decisión de querer aportar al país pero que no tienen ni la mitad del peso de la Derecha Regia en la toma las decisiones.