Pasar de una tranquila estancia en vacaciones al ajetreo del trabajo puede resultar en una experiencia algo difícil de llevar. Entre los resultados de este proceso está lo que se conoce como el “estrés post vacaciones”, algo que en los próximos días es probable que se vuelva muy habitual.
Pero tal como se puede manejar la desconexión del trabajo para que durante las vacaciones uno pueda relajarse y disfrutar sin la necesidad de estar pendiente de lo que suceda en la oficina, también se puede trabajar el retorno a las labores durante este nuevo mes de marzo.
Lidiar con el estrés post vacaciones
El estrés post vacaciones o de regreso al trabajo no es un tema menor.
En caso de sentirse abrumado, ansioso o con malestar excesivo, es probable que el desempeño profesional no sea el óptimo en los primeros días de regreso de trabajo, mostrando desconcentración y desmotivación.
Según la psicóloga laboral y directora de Atracción de Talentos en SOS Group, Lissette Domínguez, esto “se presenta en la mayoría de los trabajadores al pasar de un estado relajado a una rutina con horarios, metas y responsabilidades”.
Lo anterior puede conllevar una baja del rendimiento laboral, menor desempeño e incluso, se pueden llegar a cometer más errores. Según Lissette, el estrés post vacaciones suele durar dos semanas, pero incluso, puede alargarse hasta tres meses.
Esto último dependerá de qué tan bien se sienta una persona con su entorno laboral: entre mejor se sienta, exista mayor sentido de pertenencia y el ambiente laboral sea agradable, el estrés durará menos y en el caso contrario, se alargará.
Consejos
Como primer consejo, la profesional señala que, dentro de lo posible, evitar que el regreso al trabajo sea no en un lunes, sino a mediados de semana.
Con ello, también apunta que los trabajadores, unos dos días antes de iniciar sus actividades laborales, vuelvan al hogar para así retomar tareas de la rutina diaria.
Así, se evita un doble impacto: de volver a las rutinas domésticas como de trabajo en un solo día.
Además, si se puede volver a “laborar” un miércoles, por ejemplo, “se irá tres días a trabajar y luego vendrá el fin de semana para descansar nuevamente”.
Regreso “suave”
La psicóloga de SOS Group también aconseja que el re integro a las tareas laborales sea de forma “dosificado”; es decir, no buscando abarcar todo de un momento, sino ir priorizando temas e incluso, de ser posible, seguir apoyándose en la persona que nos reemplazó durante las vacaciones.
Al respecto, primero resulta beneficioso reunirse con aquella persona que realizó nuestras tareas mientras estábamos fuera, para así ponerse al día sobre en qué quedó cada trabajo y conocer aquello que falta, lo resulto y lo urgente.
En este sentido, la directora de Atracción de Talentos de SOS Group aconseja pedir si esta persona puede seguir reemplazándonos parcialmente por unos dos o tres días más, ya que “hay tanta información nueva al regresar de vacaciones, que cuesta conectarse al principio”.
“Si nos siguen reemplazando parcialmente cuando retornamos al trabajo, nos darán tiempo para ponernos al día, lo que descomprimirá la presión”, señala.
Limpiar el correo profesional, en caso de tenerlo, también es una buena idea para conocer qué es lo que falta por hacer o incluso cosas urgentes.
Finalmente, como no todo es enfocarse solo en trabajo, Domínguez recomienda aprovechar los breaks o almuerzos para compartir con otras personas y recordar los buenos momentos y nuevas experiencias vividas durante las vacaciones.
Con ello, se pueden bajar los niveles de estrés y, al menos, “mentalmente volver a revivir aquello que disfrutaste”.