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Nido vacío a los 40
Publicado por: Claudia Farah
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La cachorra se ha ido y me queda la mitad de la vida por delante, ahora sólo me falta determinar qué diablos hago con ella. Sólo tengo que respirar y superar las etapas de este duelo.

Hace 5 meses que mi hija de 20 a√Īos se fue a estudiar a la Universidad en Bonn, Alemania. Hace 153 d√≠as que tengo un vac√≠o enorme donde antes hab√≠a cotidianidad de conversaciones extensas, silencios, comidas, paseos, aventuras, series y pel√≠culas compartidas.

Hace 153 d√≠as que me niego a escribir esta columna porque verbalizarlo es hacerlo real y hasta ahora he vivido en la ‚Äúnegaci√≥n saludable‚ÄĚ de pasear con las amigas por cuanta ciudad he podido, neg√°ndome a ver su pieza vac√≠a, a nivel de optar por irme a vivir a otro lado. Neg√°ndome a llegar a una casa donde no est√°.

Pero la negaci√≥n fue s√≥lo la primera de las 5 etapas del duelo, una que me dur√≥ gran parte de estos meses y que el fin de a√Īo me oblig√≥ a pasar a la siguiente: la ira. Ira de no poder estar con ella para Navidad y mi cumplea√Īos. Ira de que las cosas no salieran como quisimos, de que la vida a veces no es como una quisiera, aunque estuvimos por video-llamada casi todo el d√≠a. No es lo mismo. Nunca es lo mismo

Entonces, mientras en mi muro de Facebook aparecen noticias de mis amig@s con permanentes desfiles de ecograf√≠as, primeros pasos, comentarios de listas escolares y disfraces varios, pasa que tengo que decidir con qu√© quiero llenar todo el ‚Äútiempo libre‚ÄĚ que me queda con esto de no ‚Äútener que‚ÄĚ ser madre 24/7 y s√≥lo queda aprovechar las llamadas que nos permiten las rutinas de ambas (y cortitas porque si me alargo mucho me dicen que soy una latera).

Entonces paso a la etapa de la negociaci√≥n, porque en este proceso no he dejado de preguntarme si esta sensaci√≥n ser√≠a la misma si estuviera emparejada-viviendo-con-alguien y/o si tuviera m√°s hijos: ¬ŅMe sentir√≠a menos sola si tuviera marinovio puertas adentro? La l√≥gica indica que no, que las relaciones y dependencias son incomparables. ¬ŅLa extra√Īar√≠a menos si tuviera m√°s hijos/as ‚Äúpara consolarme/ocuparme‚ÄĚ? Tampoco lo creo.

Siempre he pensado que cada hijo/a establece una relación distinta con la madre, pero no podría asegurarlo porque sólo tuve una.

¬ŅEs que deb√≠ haber hecho algo distinto? Claramente de nada sirve cuestionarse estas cosas, pero si tuviera control sobre mis pensamientos, ¬°mi vida ser√≠a tan distinta! Porque en el fondo de mi cabeza, all√° donde no llega el garrote crecen castillos de arena en el aire de las mil cosas que podemos hacer, de miles de planes que son en realidad posibles, pero‚Ķ poco probables. Y me deprimo. Y lloro. Y la extra√Īo sin decirle lo mucho que me duele que no est√© porque estoy TAN orgullosa de que viva sola y resuelva su vida, porque le est√° yendo bien, porque es feliz. Y si lloro, es problema m√≠o, no de ella.

Pero ella me conoce, lo sabe. Lo conversamos. Lloramos las dos. Ella est√° bien. Todo est√° como tiene que estar. Todo est√° bien. Pero me dice ‚Äúmam√°, necesito verte‚ÄĚ, desatando cataratas de llanto porque nos echamos de menos. Y es normal que nos extra√Īemos tanto, pienso. Es la etapa que toca de la depresi√≥n y la pena. Porque siempre hemos sido un equipo y los √ļltimos a√Īos estuvimos m√°s juntas que nunca.

Ya no quiero decir que todo est√° bien, pero estoy segura de que pronto lo estar√°. Adem√°s, alg√ļn d√≠a ella ten√≠a que salir a hacer su vida, ¬Ņno?. Esto iba a pasar s√≠ o s√≠, era inevitable y natural. No lloro porque est√© en Alemania. Lloro porque ya no es una ni√Īa que tiene su lugar a mi lado. Lloro porque es una mujer que busca su propio destino. Lloro porque cuando la empuj√© del nido, sac√≥ sus garras para afirmarse de la tierra y correr por sus propios caminos. Y eso es un llanto de madre feliz.

Hoy me encuentro aceptando la situaci√≥n. As√≠, en la √ļltima etapa del duelo. Aceptando que las cartas est√©n repartidas como est√°n, porque mal que mal, fui yo misma las que las repart√≠: yo fui la primera en motivar la idea de que estudiara afuera porque es lo que le va a servir para terminar donde ella quiere ir; yo decid√≠ tener una pareja que tambi√©n est√° afuera y no puede venir a abrazarme; yo determin√© estar donde estoy y, por primera vez en mucho tiempo, estoy en paz con eso.

Quizás sea porque mi tiempo ya está más ocupado de sobrinos varios sanguíneos, robados y putativos con quienes puedo derrochar actividades. Porque tengo amigas y amigos que me llaman para un café sólo para saber cómo estoy. Porque gracias al universo que todo provee, tengo trabajos que me permiten comprar un pasaje en muchas cuotas y partir a visitarla a su nueva vida. Ahora que sé que pronto podré verla y volver a abrazarnos, siento que estoy lista para empezar el resto de mi vida.

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