Sociedad
Las verdaderas razones por las que nuestros antepasados no sonreían en las fotografías
Publicado por: José Luis Vargas
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Actualmente las fotograf√≠as se han convertido en todo un fen√≥meno social, una especie de imagen que viene a patentar momentos importantes de un gran n√ļmero de la poblaci√≥n.

Sin embargo, con el auge de las selfies y los aparatos celulares, hoy sacarse una foto es algo tan normal pero para nuestros antepasados era casi una especie de ceremonia. Y frente a esta alza que se vive hoy, es que surge una pregunta un tanto misteriosa que viene a invadir las mentes de las personas, la cual apunta a ¬Ņpor qu√© la gente no sonr√≠e en las fotos antiguas?

Tal interrogante surge debido a que existe una misteriosa ausencia de sonrisas en las primeras fotograf√≠as de la historia. Si en 1852, una chica pos√≥ para un daguerrotipo con la cabeza ligeramente girada entregando al lente una mirada firme y segura, pero sin ninguna sonrisa de por medio. Severidad que se repite en todas las im√°genes victorianas a lo largo de ese periodo, es lo que publica el medio espa√Īol de noticias El Pa√≠s.

En ese mismo plano Charles Darwin, que seg√ļn cuenta la historia era hombre risue√Īo y cari√Īoso se ve completamente congelado en la melancol√≠a en las im√°genes que se le tomaron en aquel entonces.

Algo similar es lo que se puede ver en el retrato del astr√≥nomo John Frederick William Herschel realizado en 1867 por Julia Margaret. En aquella imagen su profunda introspecci√≥n taciturna y su pelo enmara√Īado le daban el aire de un rey tr√°gico que carec√≠a de sonrisas en su rostro.

John Frederick William Herschel

John Frederick William Herschel


Raz√≥n por la que surge la gran interrogante, ¬Ņpor qu√© nuestros antepasados, ya sea famosos o desconocidos se pon√≠an tristes y melanc√≥licos frente al lente? La respuesta est√° a la vista, muchos congelan sus caras para poder aguantar los largos tiempos de exposici√≥n que significaba tomarse una foto, ya que debido a las t√©cnicas usadas en ese tiempo, todo no era tan r√°pido como ahora.

Escenario en que se debe destacar que nuestros antepasados no necesariamente eran más pesimistas que nosotros, la tristeza al igual que ahora era solo un estado de ánimo pasajero en el que nadie vivía eternamente. De ser así, estarían justificados, por vivir en un mundo con altísimas tasas de mortalidad en comparación con el Occidente actual, con una medicina deficiente para nuestros estándares. Pese a ello, se tomaban con humor aspectos de la vida cotidiana que para hoy son un completo caos cargado de estrés y depresiones.

Si incluso el libro de Jerome K. Jerome ‚ÄúTres hombres en una barca‚ÄĚ ofrece una imagen reveladora del sentido del humor irreverente de la √©poca. Si se puede ver que cuando el narrador bebe un trago de agua del r√≠o T√°mesis, sus propios amigos lo molestan diciendole que se puede infectar de c√≥lera; broma o no, eran palabras bastante fuertes para 1889, momento en que dicha enfermedad era el mayor √≠ndice de muerte en Londres.

Si es solo leer la historia para darse cuenta que la risa y el regocijo eran costumbres muchos m√°s cotidianas que hoy en d√≠a: desde los carnavales medievales en que comunidades enteras bailaban y re√≠an en torno a los carruajes; asimismo, hab√≠an instancias en que las personas se juntaban para disfrutar de los √ļltimos chistes del momento.

Datos por los que la seriedad de la gente en las fotografías que datan del siglo XIX no puede ser prueba de una tristeza y depresión generalizada que se vea plasmada en una imagen. No podemos decir que era una sociedad que reía a cada rato, pero la risa estaba más presente que en nuestros días, por lo que, la verdadera respuesta tiene directa relación con la actitud hacia el retrato en sí.

Quienes sucumbian ante el lente (en aquella √©poca), desde las familias de clase alta que dejaban constancia de su estatus hasta los famosos captados por los expertos en el √°rea, conceb√≠an aquella sesi√≥n como un momento especial. Y debido a su nivel de importancia, tomarse una foto no era algo de todos los d√≠as, por eso quer√≠an salir perfectos en esta experiencia √ļnica.

Se decía que posar para la cámara era la oportunidad de sus vidas, ya que la otra opción era el óleo cuyo valor era más alto y por lo tanto mucho más exclusivo. Pese a ello, las personas se lo tomaban con la misma seriedad, y a diferencia de hoy en día, no era algo instantáneo, sino que se concebía como un registro atemporal de la vida de alguien.

Algo similar en los √≥leos de aquella √©poca, los cuales est√°n carentes de sonrisas, y eso se ve en las obras de Rembrandt, las cuales ser√≠an muy diferentes si todo el mundo estuviera sonriendo. La excepci√≥n m√°s famosa a la regla se podr√≠a decir que es la Mona Lisa, √≥leo en que Leonardo da Vinci se esforz√≥ durante a√Īos para que esa sonrisa funcione a la perfecci√≥n.

Mona Lisa de Leonardo da Vinci

Mona Lisa de Leonardo da Vinci

En el siglo XVIII, los artistas pintaban a personas risue√Īas ‚ÄĒel escultor Houdon incluso dio a la estatua de m√°rmol de Voltaire una sonrisa ‚ÄĒ para captar la nueva actitud, sociable y alegre, de la Ilustraci√≥n. No obstante, por lo general es la melancol√≠a y la introspecci√≥n las que dominaban el retrato al √≥leo, y esa sensaci√≥n de la seriedad de la vida pas√≥ de la pintura a los albores de la fotograf√≠a.

Por lo que, nos podr√≠amos preguntar, ¬Ņpor qu√© las fotograf√≠as del pasado son mucho m√°s conmovedoras que las actuales?

Hoy en día nos sacamos tantas fotos sonriendo que la idea de que alguien pueda encontrar auténtica profundidad y poesía en la mayor parte de ellas es absurda.

Una selfie risue√Īo es la ant√≠tesis de un retrato solemne, una mera representaci√≥n moment√°nea de la felicidad que no necesariamente representa nuestro estado de √°nimo, es la respuesta al mundo de lo que se desea transmitir pero en el fondo puede ser una sonrisa un tanto fingida, algo que no era as√≠ en el pasado, pues ellos no necesitaban demostrarlo en una imagen.

Al contrario, cuando posaban para una fotograf√≠a pensaban en el tiempo, la muerte y la memoria que tendr√≠a esa imagen y en las repercusiones que podr√≠a generar en el resto de la poblaci√≥n. La presencia de esas realidades solemnes en las fotograf√≠as del pasado las hace mucho m√°s valiosas que las instant√°neas con una felicidad ‚Äúfalsificada‚ÄĚ que a los pocos minutos compartimos a trav√©s de las redes sociales.

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