Sociedad
“Cantos cautivos”: Canciones al interior de los centros de torturas de Pinochet
Publicado por: Daniela Dorrego
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El Suert√ļo, El rey negro o Sue√Īos de mi encierro son algunas de las canciones creadas para escapar del horror por prisioneros pol√≠ticos de la dictadura de Augusto Pinochet, al interior del millar de centros de torturas levantados por el r√©gimen.

Los prisioneros recrearon también obras clásicas como el Himno Nacional de Chile o No soy de aquí de Facundo Cabral para hacer frente de mejor manera al abrumador encierro y a las torturas.

Hoy una iniciativa del Museo de la Memoria de Santiago busca recopilar, conservar y promover el repertorio de canciones que se escribieron, cantaron o escucharon en recintos de tortura entre 1973 y 1990, los a√Īos en que se extendi√≥ la dictadura de Pinochet, y que dej√≥ un saldo m√°s de 3.200 muertos y desaparecidos.

A través del sitio web www.cantoscautivos.cl se invita a los casi 40.000 chilenos que fueron torturados o pasaron por centros de torturas a compartir sus creaciones musicales, junto con un relato del contexto en que escribieron o en el que recuerdan las melodías.

‚ÄúLa plataforma tiene como objeto conservar el patrimonio dejado por las v√≠ctimas. Hay urgencia por obtenerlos, ya que muchos de ellos se est√°n muriendo”, explic√≥ a la AFP Katia Chornik, acad√©mica chilena de la Universidad de Manchester y creadora de la iniciativa.

El sitio recopilatorio ser√° lanzado oficialmente este 8 de enero en el Museo de la Memoria de Santiago, con 21 testimonios hasta ahora recogidos, junto con algunas im√°genes de a√Īejos cuadernos en los que se escribieron las canciones, pinturas y dibujos que rememoran los momentos en que los presos cantaban.

Herramienta de resistencia

A muchos prisioneros, la m√ļsica les ayudaba a mantener un sentido de normalidad, preservar su dignidad y esperanza en medio del horror de las torturas.

‚ÄúLa m√ļsica era utilizada como una herramienta de resistencia. Usar melod√≠as conocidas era como conectarse con su vida anterior‚ÄĚ, afirma Walter Roblero, coordinador del proyecto e investigador del Museo de la Memoria de Santiago.

La mayor√≠a de las creaciones musicales que se desarrollaron en los centros de torturas o las melod√≠as que sol√≠an interpretar los prisioneros corresponden al folclore latinoamericano aunque tambi√©n hay registros de m√ļsica renacentista.

En sus letras los prisioneros buscaban alusiones indirectas a la situación que los aquejaba, tratando de no despertar sospechas en sus custodios.

‚ÄúLas canciones eran elegidas con cuidado ya que eran revisadas por los comandantes de los centros de represi√≥n, pero igual ten√≠an un doble sentido y hac√≠an una alusi√≥n ir√≥nica de la situaci√≥n que viv√≠amos‚ÄĚ, cuenta a la AFP Ernesto Parra, quien estuvo detenido en el estadio Nacional de Santiago en 1974.

Parra, un m√ļsico y profesor vinculado a movimientos de extrema izquierda, fue torturado y luego trasladado al campamento de prisioneros “Chacabuco”, donde asegura se produjo un gran movimiento art√≠stico.

‚ÄúSe jug√≥ mucho con la iron√≠a. Hicimos canciones con ruidos como ‘rata ta ta taaaa..’; entonces, quien tocaba la guitarra hac√≠a como si estuviera ametrallando a la gente. ¬°Hasta los militares se re√≠an!‚ÄĚ, cuenta Parra.

En el campamento Chacabuco, donde pasaron unos 3.000 prisioneros, surge la cueca El Suert√ļo, escrita por V√≠ctor Canto y Luis Cifuentes, entre noviembre 1973 y febrero de 1974.

“Llegamos desde el Estadio; volando y sin mucho atraso. Nos recibieron con banda, caramba, y su buen charchazo…”, dice la primera estrofa de la canci√≥n que pertenece al folclore chileno y que fue grabada de forma clandestina gracias a un tocacintas que les entreg√≥ un capit√°n.

Esta cueca aparece en el disco de √Āngel Parra, el hijo de Violeta, Pisagua + Chacabuco, publicado en 2003 en Chile. √Āngel, quien permaneci√≥ detenido en Chacabuco, compuso tambi√©n La pasi√≥n seg√ļn San Juan, Oratorio de Navidad.

‚ÄúLo que hace √Āngel es musicalizar trozos de una Biblia y copi√≥ pasajes del evangelio de Juan cuando Cristo es trasladado a la cruz, y √©l (√Āngel) lo asemeja a la situaci√≥n que viv√≠amos y le puso m√ļsica‚ÄĚ, sostuvo Ernesto Parra, quien estuvo detenido con √©l.

Otra de las creaciones que surgieron en el encierro son El Rey Negro o Canci√≥n de amor a una desaparecida, escritas por Sergio Vesely, un m√ļsico detenido en 1975 quien escribi√≥ 32 melod√≠as durante su presidio en distintos centros de detenci√≥n.

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