Internacional
Las dudas sobre el papel de Corea del Norte en el caso de piratería contra Sony
Publicado por: Agencia AFP
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Para Barack Obama no hay duda alguna: Corea del Norte y su l√≠der Kim Jong-Un est√°n detr√°s del acto de pirater√≠a de que fue objeto el estudio Sony Pictures. Pero seg√ļn expertos, el caso no es tan simple.

El régimen comunista niega estar implicado en una operación durante la cual fueron robados los datos personales de 47.000 empleados y colaboradores de Sony, pero ha elogiado a sus autores.

El incidente, revelado el 24 de noviembre, fue reivindicado por el grupo de piratas Guardianes de la Paz (GOP, por sus iniciales en ingl√©s), que exigi√≥ a Sony anular el estreno de “The Interview” (La entrevista), una s√°tira en la que dos periodistas son contactados por la CIA para asesinar a Kim Jong-Un.

El presidente de Estados Unidos no dudó en culpar a Pyongyang y dijo que su país respondería al ataque.

Sin embargo, especialistas en seguridad inform√°tica estiman que las pistas que apuntan hacia Corea del Norte pueden ser en este caso muy fr√°giles.

“Esta afirmaci√≥n me deja esc√©ptico y estar√≠a a√ļn m√°s sorprendido de que Corea del Norte haya sido capaz de llevar a cabo (el ataque) sola, sin ayuda”, coment√≥ John Dickson, de la empresa Denim Group.

“No hay duda de que (los norcoreanos) tienen ganas de golpearnos, pero no disponen de los recursos que tienen otros estados” y que les permitir√≠an lanzar un ciberataque de esta envergadura, declar√≥ a la AFP.

“En realidad, no sabemos nada”, dijo por su lado Bruce Schneier, de Co3 Systems, una firma especializada en seguridad inform√°tica.

“Los elementos de los c√≥digos utilizados por los piratas apuntan a varias direcciones a la vez (…) No son pruebas s√≥lidas”, escribi√≥ en su blog.

Lengua rusa

La empresa Taia Global, basada en Israel, llegó a la conclusión que la lengua materna de los piratas era el ruso, antes que el coreano, gracias al análisis del programa empleado y a faltas de sintaxis y de gramática.

Por otro lado, advierten analistas, algunos piratas no tienen problema en simular que sus ofensivas son realizadas por terceros, para ocultar el origen y protegerse.

Washington por su parte no est√° dispuesto a revelar sus fuentes en el caso Sony, “pues si lo hiciera se estar√≠a alentando a pr√≥ximos atacantes a cambiar de t√°ctica”, se√Īal√≥ John Dickson.

Johannes Ullrich, décano de investigación en el SANS Technology Institute, sugiere que estos ciberataques fueron realizados por grupos independientes de piratas, con ayuda o bajo la dirección de Corea del Norte.

El flujo de información que circula entre los hackers permite suponer que hay varios grupos implicados, apunta.

El ataque contra Sony “no requer√≠a un alto nivel de sofisticaci√≥n, pero era necesaria una actitud perseverante para encontrar el punto d√©bil e ingresar” en el sistema.

Para el investigador Robert Graham, de Errata Security, si Pyongyang jugó un papel en este caso fue sin duda a través de piratas que no son norcoreanos.

Los piratas norcoreanos est√°n ligados al Estado y “no forman parte del vasto mundo subterr√°neo de los hackers (occidentales), que comienzan desde la adolescencia, y son apadrinados por el sistema”, observa Graham.

Pero tambi√©n hay expertos que opinan que Obama no mencionar√≠a la responsabilidad de Pyongyang si no tuviera pruebas s√≥lidas de ello. “Me sorprende que haya gente que a√ļn contin√ļe dudando”, afirma James Lewis, investigador en ciberseguridad en el Center for Strategic and International Studies. “La gente adora las teor√≠as conspirativas”, se√Īal√≥.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos pueden perfectamente determinar el origen de una operación de piratería y profundizar las diferencias con Corea del Norte no es una prioridad de la política interna, observó.

Paul Rosenzweig, exdirector del Departamento de Seguridad Interior y quien maneja actualmente una empresa de consultor√≠a, coment√≥ en el sitio Lawfare se√Īala que en estos temas siempre “vale la pena echar un vistazo al punto de vista opuesto”.

“En el mundo post-Watergate/post-Snowden el gobierno no puede pretender decir simplemente ‘t√©nganme confianza’”, concluy√≥.

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