Notas
Quién es culpable en la secta de Colliguay
Publicado por: Francisco Ovalle
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Cuando se conoci√≥ la noticia de la secta que asesin√≥ a un lactante reci√©n nacido en un ritual en Quilpu√©, de inmediato comenzaron a generarse todo tipo de especulaciones en torno a este misterioso grupo. Primero, hay que aclarar que el t√©rmino ‚Äúsecta‚ÄĚ tiene varios significados, pero todos apuntando a una misma definici√≥n general.

Respecto al caso de Colliguay, lo primero que se debi√≥ aclarar fue que no se trataba de una secta sat√°nica, toda vez que seg√ļn la versi√≥n de la polic√≠a, habr√≠an actuado para eliminar al “Anticristo”. Esto nos da entonces el primer indicio de que esta secta se reg√≠a por los supuestos designios de ‚ÄúDios‚ÄĚ.

En todo caso para algunos estudiosos y te√≥logos, un sacrificio humano de esta naturaleza necesariamente corresponde a un acto sat√°nico, a√ļn cuando la motivaci√≥n haya sido lo contrario. Esto se debe a la creencia de que ‚ÄúSatan√°s‚ÄĚ puede llegar a confundir a las personas haci√©ndolos hacer cosas ‚Äúmalas‚ÄĚ pensando que son en nombre de Dios.

Tras la investigaci√≥n del Ministerio P√ļblico, se estableci√≥ que la secta esperaba el fin del mundo para el pasado 21 de diciembre de 2012.

Cuando fueron detenidos los 4 primeros integrantes de la agrupación y con la posterior entrega voluntaria de los otros involucrados, una de las explicaciones de la defensa fue, curiosamente, que ninguna autoridad desmintió oficialmente el fin del mundo.

A 24 horas de que se entregara una de las participantes dela secta hicieron lo propio otros dos, quienes -seg√ļn el abogado- aseguran haber recibido las √≥rdenes, no del l√≠der de la organizaci√≥n, sino directamente de ‚ÄúDios‚ÄĚ.

El libro sagrado de los cristianos, la Biblia, habla o menciona al “Anticristo” en al menos 50 profec√≠as. Desde el libro de Daniel hasta el Apocalipsis, escritos que dan ciertos detalles de lo que puede ser esta figura maligna y los efectos negativos que podr√≠a generar en la humanidad.

No es menor recalcar que todas las culturas y religiones basan sus creencias en seres espirituales que nadie ha visto, sentido o tocado, y si lo han hecho, no hay pruebas contundentes de su existencia, es decir todo se basa en la fe, en creer, tener confianza, obedecer a ciegas lo que nos dice un ser superior que, reitero, nadie ha visto y si lo ha hecho, no hay pruebas reales de su existencia.

Entonces cuando un grupo al que se le denomina ‚Äúsecta‚ÄĚ comete este tipo de actos en nombre de ese ‚ÄúDios‚ÄĚ, bajo nuestros par√°metros legales, es condenable.

Pero no hay que olvidar que este tipo de actos no son ajenos a la fe ni a la historia religiosa cristiana-jud√≠a. Basta con recordar que el mismo ‚ÄúDios‚ÄĚ del Antiguo Testamento era castigador, ped√≠a sacrificios, quemaba con fuego, convert√≠a en sal y mataba a quienes osaban desobedecerlo.

Entonces, sin √°nimos de defender lo indefendible, cabe cuestionarse de qui√©n es la culpa entonces de que cada cierto tiempo aparezcan estos pseudos l√≠deres espirituales que llevan a sus fieles al convencimiento absoluto de entregar bienes, donar dinero, y hacer lo que ‚ÄúDios‚ÄĚ ordena.

¬ŅCual es la diferencia entre lo que profesan los grandes conglomerados religiosos y estos peque√Īos grup√ļsculos sectarios? Posiblemente ninguna diferencia excepto, claro, que los primeros est√°n amparados en la legalidad y el respaldo que les dan siglos de historia.

¬ŅPodemos criticar a un grupo, por muy peque√Īo que sea, por muy ‚Äúmalo‚ÄĚ que sea su actuar, por basar sus actos en lo que dicta ‚ÄúDios‚ÄĚ?

Archivo | Emmanuel Dyan (cc)

Archivo | Emmanuel Dyan (cc)

El Decreto Supremo N¬ļ 1.150, del 21 de octubre de 1980 del Ministerio del Interior de Chile Publicado en el Diario Oficial de 24 de octubre de 1980 dice:

‚ÄúLa Honorable Junta de Gobierno aprob√≥ una nueva Constituci√≥n Pol√≠tica de la Rep√ļblica de Chile, sometiendo su texto a ratificaci√≥n plebiscitaria; Que para el efecto la H. Junta de Gobierno convoc√≥ a la Naci√≥n toda a plebiscito‚Ķ..

Que la voluntad soberana nacional mayoritariamente manifestada en un acto libre, secreto e informado, se pronunció aprobando la Carta Fundamental que le fuera propuesta;….

Con el m√©rito de estos antecedentes e invocando el nombre de Dios Todopoderoso, decreto: T√©ngase por aprobada la Constituci√≥n Pol√≠tica de la Rep√ļblica de Chile.-‚Äú

El d√≥lar norteamericano, el papel moneda y el met√°lico tienen la inscripci√≥n en ingl√©s “In God We Trust” lo que traducido al espa√Īol es algo as√≠ como ‚ÄúEn Dios Confiamos‚ÄĚ, es decir, la econom√≠a de una de las potencias m√°s grandes del mundo, se sostiene b√°sicamente en la fe, en la confianza, en la creencia de alguien que jam√°s nadie ha visto; no obstante esa misma potencia persigue, cuestiona y condena a quienes act√ļan en nombre de un ser que tampoco nadie ha visto.

Aunque parezca una estupidez, si la existencia de ‚ÄúDios‚ÄĚ es reconocida por la mayor√≠a de los gobiernos y gobernantes, entonces no es descabellado que el senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, presentara una demanda judicial contra ‚ÄúDios‚ÄĚ, por las “nefastas cat√°strofes” en el mundo, que s√≥lo provocan muerte y destrucci√≥n.

Chile tampoco qued√≥ ajeno a curiosas demandas, tal fue el caso del pastor Gustavo Vergara, miembro de la iglesia Community of Christ e integrante del club de motociclistas cristianos llamado Centuriones de Cristo, quien apoyado por sus fieles, present√≥ una demanda dirigida contra “el dios homof√≥bico, mis√≥gino, pendenciero y excluyente, el que castiga los pecados de la humanidad a punta de terremotos,maremotos, pestes y enfermedades”.

El problema quiz√°s sea otro,‚Ķ de acuerdo a lo que se nos ha ense√Īado tradicionalmente, hubo un conflicto entre el bien y el mal, el bien representado por ‚ÄúDios‚ÄĚ y el mal por el “Diablo‚ÄĚ. Ese Diablo, corro√≠do por la envidia, quiso ser igual o superior a Dios, por lo que ‚ÄúDios‚ÄĚ en su extrema misericordia, en vez de destruirlo, lo desterr√≥ junto a sus seguidores‚Ķ pero no olvidemos que la historia siempre la cuentan los ganadores.

En el caso de la secta de Quilpu√©, el crimen fue quitarle lavida a un reci√©n nacido, eso nadie lo discute,‚Ķ. Ahora, cuestionar su creencia o fe en ‚ÄúDios‚ÄĚ es otro tema, al igual que es otro tema dilucidar si realmente mataron al “Anticristo” como ellos estaban convencidos evitando con eso el fin del mundo,‚Ķ

Lo peligroso es precisamente que el mundo no se acab√≥ y esas mentes fr√°giles probablemente todas padeciendo el ‚Äús√≠ndrome de adiestramiento sectario‚ÄĚ y manipuladas por el l√≠der ‚ÄúAntares de la Luz‚ÄĚ, siguen convencidas de que no ocurri√≥, porque lograron destruir a tiempo al “adefesio”, como varios de ellos calificaron a la criatura.

¬ŅQui√©n es culpable entonces?

¬ŅLas religiones que nos aseguran que Dios existe? ¬ŅLos gobiernos que basan su econom√≠a y sus destinos en un Dios que nadie a visto? ¬ŅEl Diablo que se revel√≥ contra Dios? ¬ŅDios, que no destruy√≥ a tiempo al Diablo? ¬ŅEl l√≠der de la secta que manipul√≥ a sus seguidores? ¬Ņo los seguidores que se dejaron manipular? ¬Ņo Nosotros como sociedad, como familias, como amigos, como cercanos, que no hemos sido capaces de llenar esos vac√≠os en nuestros seres queridos, vac√≠os que quiz√°s indirectamente los llevan a buscar llenarlos en este tipo de organizaciones? sea como sea, tampoco hay que olvidar que si “Dios” existe, nos cre√≥ con libre albedr√≠o, por lo tanto somos si o s√≠, responsables de nuestros propios actos.

Francisco Ovalle, Periodista Radio Bío Bío de Valparaíso.

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