Notas
Desde The Economist a la Ley de Pesca
Publicado por: Albert Arias
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La semana pasada, el prestigioso peri√≥dico brit√°nico The Economist public√≥ un art√≠culo sobre Chile, su modelo econ√≥mico y el descontento popular. Lamentablemente, en la publicaci√≥n calificaron al presidente Sebasti√°n Pi√Īera como ‚Äúun pol√≠tico inepto‚ÄĚ, lo que desvi√≥ la atenci√≥n de los medios de prensa hacia este hecho y no hacia lo que contiene el resto del art√≠culo.

Uno de los puntos que no me deja de sorprender, es que la desigualdad contin√ļe como hace 10 a√Īos, incluso por sobre pa√≠ses como M√©xico. Mucho se habla de que la pobreza ha bajado enormemente, as√≠ como el desempleo, pero la desigualdad es la que genera el descontento de los ciudadanos.

El libro The Spirit Level (R. Wilkinson y K. Pickett) muestra evidencia clara sobre la relaci√≥n entre desigualdad de ingresos y la violencia, as√≠ como con la desconfianza que existe en la sociedad completa. ¬ŅQu√© esperan los pol√≠ticos que ocurra cuando ellos suben sus asignaciones en 2 millones de pesos, mientras el sueldo real de gran parte de los chilenos no llega al 10% de esa suma? ¬ŅO cuando los miles de pescadores del pa√≠s ven que gran parte de las cuotas de pesca son asignadas a conglomerados industriales, y que m√°s encima los mismos conglomerados son el √ļnico mercado para sus productos?

Sin embargo, lo que no han evaluado quienes quieren mantener el status quo, y no tienen inter√©s real en acortar la brecha entre ricos y ciudadanos comunes, es que la mayor desigualdad no s√≥lo afecta a los que est√°n ‚Äúabajo‚ÄĚ. El mismo libro muestra c√≥mo todos los indicadores de bienestar ‚Äď tales como salud, duraci√≥n de la vida y logros educacionales – son mucho m√°s bajos en una poblaci√≥n con mayor desigualdad, incluyendo a quienes tienen ‚Äúla sart√©n por el mango‚ÄĚ.

Otro punto que toc√≥ The Economist, y que nadie acuso recibo, fue que en Chile tenemos una econom√≠a ‚Äúcartelizada‚ÄĚ, citando el ejemplo del ‚Äúcaso farmacias‚ÄĚ. Ac√° no puedo dejar de referirme al sector pesquero. A lo largo del pa√≠s hay zonas pesqueras en las cuales los controladores del sector industrial var√≠an entre 1 y 5, dependiendo de la pesquer√≠a. Ellos son quienes han manejado el sistema completo por a√Īos – donde incluyo a quienes deb√≠an regularlos- y que, adem√°s, son el principal poder comprador de los productos de la pesca artesanal. ¬ŅC√≥mo se espera que los pescadores artesanales puedan tener un comercio justo de sus productos, cuando los compradores son carteles?

La situaci√≥n pesquera se agrava a√ļn m√°s cuando, conociendo esta asimetr√≠a, el ministro de Econom√≠a, Pablo Longueira, sienta en una mesa a artesanales e industriales para que se pongan de acuerdo en c√≥mo repartirse los recursos pesqueros, recursos que adem√°s son del Estado.

L√≥gicamente, en esa mesa, llegaron a un acuerdo, pero un acuerdo que s√≥lo involucra a los artesanales ‚Äúdirigentes‚ÄĚ que fueron invitados. Aunque el Ministro salga diciendo que se traspasaron m√°s de 30 millones de d√≥lares en cuotas de pesca del sector industrial al artesanal, los √ļnicos que defienden el acuerdo son los que lo firmaron.

El pescador artesanal de verdad sabe que esos n√ļmeros los ha escuchado antes y que no se han traducido en bienestar para los suyos. El pescador tiene claro que si un cartel cede algo, necesariamente es porque les genera un beneficio. Recordemos que quien pone el precio de compra sigue siendo el cartel.

Pero el tema va m√°s all√°. La desigualdad percibida por el sector de la pesca artesanal no se soluciona con un aumento de cuota acordado entre cuatro paredes, o dinero directo o en forma de ‚Äúproyectos‚ÄĚ que reciben algunos dirigentes, como ha estado ocurriendo. Es necesario romper los carteles pesqueros que se han formado en las distintas zonas del pa√≠s. Para esto se ha propuesto activar el art√≠culo 27 de la Ley de Pesca que permitir√≠a que por lo menos 50% de las cuotas industriales sean licitadas, adem√°s de poner limites a la concentraci√≥n. Esto permitir√≠a la entrada de nuevos actores al sector industrial, los que como los actuales, necesitar√°n complementar sus capturas con las artesanales aumentando as√≠ la competencia por sus productos.

Al mismo tiempo, y paralelo a lo anterior, lo √≥ptimo ser√≠a implementar un sistema en el cual los artesanales puedan vender sus capturas al mejor postor, como opera en Europa la llamada “subasta de primera venta”, de forma tal de romper los contratos leoninos con los cuales los carteles los mantienen cautivos.¬†

L√≥gicamente, estas propuestas tienen el total rechazo de quienes se benefician del actual sistema ‚Äúcartelizado‚ÄĚ y que, en concomitancia con el Gobierno, han desarrollado un nuevo proyecto de Ley de Pesca para mantener el control de estos grupos sobre las cuotas de pesca y sobre los artesanales, proyecto que hoy se discute en el Congreso.

Si el Gobierno realmente quiere solucionar las desigualdades del sector pesquero y evitar conflictos, deber√≠a apuntar a mejorar las oportunidades del pescador artesanal y no llegar a acuerdos con los dirigentes que, posteriormente, salen de la mano con los due√Īos de los carteles gritando a los cuatro vientos que llegaron a un acuerdo, mientras los pescadores de verdad los miran desde ‚Äúabajo‚ÄĚ.

Albert Arias

Albert Arias


Albert Arias Arthur es Master en Asuntos Mar√≠timos de la Universidad de Washington. Actualmente se desempe√Īa como asesor en polit√≠ca pesquera para Anapesca A.G.

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