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Depresión: estudios científicos se aproximan a sus causas y una posible cura
Publicado por: Pamela Hidalgo
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Experiencias como vivir la ruptura de un matrimonio, perder un trabajo, o la lamentable muerte de un familiar producen en muchas personas depresi√≥n, no obstante hay algunos que parecen indemnes a √©sta, seg√ļn public√≥ BBC Mundo .

La resiliencia es “aquella capacidad de asumir con flexibilidad situaciones l√≠mite y sobreponerse a ellas”. Para los psic√≥logos, la escala de resiliencia sit√ļa a la mayor√≠a de las personas m√°s o menos en el medio.

Seg√ļn la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, la depresi√≥n afecta a m√°s de 120 millones de personas en todo el mundo. Bill Deakin, profesor de Psiquiatr√≠a en la Universidad de Manchester, estima que “lo preocupante es que la cifra de personas aquejadas de depresi√≥n tiende a aumentar y el problema est√° empezando a afectar a los j√≥venes”.

Con el apoyo del Consejo británico de Investigación Médica, Bill Deakin, Rebecca Elliott y sus colegas están estudiando el cerebro y tratando de comprender los orígenes y la naturaleza de la resiliencia.

El equipo tiene la ventaja de poder aprovechar una investigación previa sobre la resistencia al trastorno de estrés post-traumático.

Esto, dice Bill Deakin, les ha permitido rastrear rasgos relevantes de la función cerebral, como lo son la flexibilidad cognitiva, que es la capacidad de adaptar el pensamiento a diferentes situaciones, y también el grado en que nuestros cerebros se concentran en el procesamiento de recuerdos felices o tristes.

Cada persona objeto del estudio de Manchester ha sido asignada a uno de cuatro grupos, en función de las cuatro combinaciones posibles de estrés alto y bajo y con o sin depresión. El estrés se mide por medio de la saliva de los sujetos y un escáner, luego de ver ciertas fotografías cargadas de emotividad.

“Por ejemplo, nuestros datos preliminares sugieren que las personas m√°s resistentes son m√°s propensas a reconocer las caras felices y menos propensas a reconocer las tristes o temerosas. Adem√°s, recuerdan mejor las palabras y fotograf√≠as positivas”, a√Īadi√≥ Rebecca Elliott.

En términos generales, se espera que la comprensión de la actividad del cerebro que genera resiliencia pueda ofrecer indicaciones que conduzcan a nuevos tratamientos o mejores maneras de usar los ya existentes.

Respondiendo a la sugerencia de que si una “p√≠ldora de resiliencia”, adaptada a la actividad y la qu√≠mica de nuestro cerebro, podr√≠a ser √ļtil, Rebecca Elliott se muestra cauta. “Supongo que, te√≥ricamente, ser√≠a posible”, dice.

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