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El 7 de febrero de 1866 se produjo el Combate Naval de Abtao entre la escuadra aliada chileno-peruana y la escuadra española.
Durante el año 1865 Chile había concretado una alianza con Perú para combatir a la Armada Española ya que nuestro país había sido reconocido como República por parte de la Corona Hispana pero la nación vecina no.
Además, una fuerza naval española presente en el Pacífico llegó a los puertos peruanos para reprimir los intentos independentistas e inmediatamente Chile solidarizó.
En ese combate, la escuadra española estaba compuesta por las fragatas Villa de Madrid y Blanca mientras que los aliados por la fragata Apurímac, las corbetas Unión y América, la goleta Covadonga, además de los vapores Lautaro y Antonio Varas.
El capitán de navío chileno Juan Williams Rebolledo había organizado el Apostadero naval de Abtao montando una maestranza en dos ensenadas colindantes con la Isla de Abtao y ubicada en la rivera norte del Canal de Chacao.
El 10 y el 14 de enero zarpaban de Valparaíso las fragatas enemigas en demanda de la escuadra aliada y durante el 7 de febrero el vigía del Apostadero anunció a las 6:30 de la mañana un buque a la vista, creyendo que podía ser la Esmeralda pero 90 minutos se identificaron a las embarcaciones como enemigas y estas empezaron a avanzar de manera lenta y precavida.
Recién a las 3 de la tarde quedaron los contendientes a la vista y en ese lapso la escuadra aliada se había preparado para el combate y cuando ya había transcurrido media hora la Apurímac rompió el fuego y fue seguida por todas las unidades aliadas a una distancia de alrededor de 1500 metros a distancia de los españoles.
La escuadra enemiga temió acortar la proximidad con la aliada debido a que no conocían la hidrografía del lugar y después del intercambio de disparos optaron por retirarse rumbo al norte.