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Cómo enfrentar la rutina escolar

Por Tu Voz

07 marzo 2022 | 16:04

Disminuir las exigencias y estresores durante las primeras semanas de la vuelta a clases, muy propias de las necesidades del mundo adulto, es una excelente acción para enfrentar de mejor manera este periodo.

Con el regreso de la rutina escolar es importante considerar que niñas, niños y adolescentes, además de reintegrarse nuevamente a sus actividades académicas, deben volver a enfrentarse a nuevos horarios de sueño, alimentación, recreación y otras dificultades asociadas al proceso de desapego emocional en torno a sus vínculos familiares y espacios cotidianos habitados durante el periodo de vacaciones.

Además, este proceso encuentra una arista de mayor relevancia si consideramos el periodo de pandemia en el cual hemos estado inmersos, y que ha impuesto restricciones en el ámbito escolar y laboral, por lo tanto, la “vuelta a clases” no representa el ritual de cada marzo, sino que es un retorno a la presencialidad bajo la “nueva normalidad”.

Entendiendo todos estos cambios a los cuales se han visto enfrentados los escolares, resulta necesario flexibilizar nuestros requerimientos y ansiedades asociadas al proceso de vuelta a clases, apoyando el periodo de adaptación de nuestros hijos, siempre desde la premisa que estos procesos no son solo de carácter individual, sino que, por el contrario, implican el apoyo de todo el grupo familiar.

Si bien fomentar el diálogo entre padres e hijos permite la expresión de emociones, aceptar sus sentimientos y comprenderlos sin juzgar, permitirá el establecimiento de relaciones basadas en la confianza y el respeto.

Disminuir las exigencias y estresores durante las primeras semanas de la vuelta a clases, muy propias de las necesidades del mundo adulto, es una excelente acción para enfrentar de mejor manera este periodo, por ejemplo, no los apure durante las mañanas, ni se ponga rígido con los horarios y cumplimiento de normas externas.

Mediante la flexibilización de nuestros requerimientos durante las primeras semanas tras el ingreso a clases no tan solo disminuimos el estrés, sino que validamos sus emociones, necesidades y tiempos de adaptación frente a estos cambios, facilitando sus procesos personales y el bienestar del grupo familiar.

Ivonne Maldonado, directora de la carrera de Psicología Universidad de Las Américas, sede Concepción.