En su discurso del martes ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en su rol como mediador en diversos conflictos internacionales, asegurando incluso que muchos quieren que le entreguen el Premio Nobel de la Paz.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense presumió de haber detenido siete guerras en siete meses, lo que posteriormente fue destacado por el Departamento de Estado en redes sociales.
“El Presidente de la paz: 7 guerras detenidas en 7 meses”, indicó la agencia federal que maneja las relaciones exteriores y la política exterior del país.
A continuación repasamos cuáles son los conflictos bélicos que Trump afirma haber resuelto.
Camboya y Tailandia
El lunes 28 de julio los líderes de Tailandia y Camboya acordaron en Malasia un alto el fuego tras cinco días de enfrentamientos en su frontera compartida que dejaron al menos 35 muertos.
El origen del conflicto se remite a cuestiones territoriales, un escollo en las relaciones entre Bangkok y Nom Pen, cuya frontera fue cartografiada por Francia en 1907, cuando Camboya era su colonia.
La histórica divergencia se acentuó en mayo pasado con la muerte de un soldado camboyano en un combate en la frontera, tras lo cual ambas partes reforzaron el despliegue de tropas.
El acuerdo temporal lo anunció el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, quien medió en las conversaciones para el cese de las hostilidades en su calidad de líder del país que ostenta la presidencia rotatoria de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
A la mediación de Malasia se sumó la participación de EEUU y China, los que actuaron como “coorganizador” y “observador”, según la Oficina del primer ministro Anwar.
Al respecto, Trump dijo haber advertido a ambos países con detener las negociaciones comerciales e imponer aranceles si no acababan con los enfrentamientos. Pero aunque finalmente se acordó una tregua, los problemas no se han solucionado.
Kosovo y Serbia
El principal punto de discordia en esta crisis es que Serbia no reconoce la independencia de Kosovo, declarada unilateralmente en 2008, lo que ha alimentado tensiones políticas y sociales, especialmente en el norte de Kosovo, zona en la que vive una importante población serbia.
En septiembre de 2020 ambas partes anunciaron la “normalización” de sus relaciones económicas tras dos días de mediaciones en la Casa Blanca, según anunció en aquella oportunidad Trump. Eso sí, se presentaron discrepancias claras en los términos del acuerdo.
Entre otros puntos, Serbia acordó suspender durante un año sus esfuerzos para alentar a otros estados a no reconocer a Kosovo o revocar el reconocimiento existente. En tanto, Kosovo accedió a no solicitar una nueva membresía en organizaciones internacionales durante el mismo período de tiempo.
Mientras los esfuerzos para lograr un diálogo entre ambas partes han fracasado continuamente, cuatro mil efectivos de la OTAN intentan velar por la paz.
República Democrática del Congo y Ruanda
Desde 1998, el este de la República Democrática del Congo (RDC) está sumido en un conflicto alimentado por los rebeldes y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco). Las milicias armadas y la disputa por el control de recursos naturales han elevado los combates, dejando varios miles de muertos.
La RDC se ha visto enfrentada con Ruanda, ya que el Gobierno congoleño acusa a su vecino de apoyar al M23, un extremo que ha confirmado la ONU.
El 25 de junio ambas partes firmaron un acuerdo en Washington para restablecer un alto al fuego. En el acta, publicada por el Departamento de Estado de EEUU, se comprometieron a resolver sus diferencias mediante “los procesos establecidos por este acuerdo en lugar de hostilidades”.
Al respecto, medios internacionales como El País consignan que dicho acuerdo no es más que “papel mojado”, ya que se han incumplido sus puntos, entre otras cosas, porque las tropas ruandesas que debían retirarse del suelo congolés se resisten a marchar.
En tanto, los habitantes del noreste de la RDC dicen que el grupo armado M23, que mantiene aún el control de localidades como Goma y Bukavu, está tomando posiciones para tomar por la fuerza otras ciudades.
Pakistán e India
El pasado 10 de mayo el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, confirmó que su país e India alcanzaron “un alto al fuego con efecto inmediato” tras una intensa escalada con ataques y contraataques aéreos y terrestres en torno a Cachemira, un territorio en disputa.
La tregua fue ratificada poco después por el secretario de Relaciones Exteriores de India, Vikram Misri. Sin embargo, Trump se había adelantado a ambos, dando a conocer el acuerdo en sus redes y afirmando que su gobierno actuó como mediador.
“Tras una larga noche de conversaciones con la mediación de Estados Unidos, me complace anunciar que India y Pakistán han acordado un alto al fuego total e inmediato. Felicitaciones a ambos países por su sentido común y su gran inteligencia. ¡Gracias por su atención a este asunto!”, indicó el mandatario estadounidense en TruthSocial.
Mientras Shehbaz Sharif, primer ministro pakistaní, le agradeció al republicano por haber desempeñado “un papel fundamental y primordial en el alto el fuego”, desde Nueva Delhi nunca han reconocido de forma expresa el presunto rol de Trump en el acuerdo.
Israel e Irán
En junio Israel e Irán se enfrentaron con diversos ataques militares mutuos. En medio de la escalada, Trump ordenó bombardear tres instalaciones nucleares iraníes ubicadas en Fordow, Natanz e Isfahán.
“Se lanzó una carga completa de BOMBAS sobre el sitio principal, Fordow. Todos los aviones regresan a salvo a casa. Felicitaciones a nuestros grandes Guerreros Americanos. No hay otro ejército en el mundo que pudiera haber hecho esto. ¡AHORA ES EL MOMENTO DE LA PAZ!“, escribió en aquella oportunidad.
Posteriormente anunció abruptamente un “alto el fuego total” aunque se mantiene la tensión, especialmente cuando aún no se ha resuelto uno de los grandes puntos de desacuerdo: el programa nuclear iraní.
Medios como el The New York Times remarcan que si bien ninguna de las partes ha cuestionado el papel estadounidense en la tregua, su durabilidad sigue en duda.
Egipto y Etiopía
La llamada Gran Represa del Renacimiento Etíope (GERD), construida por Etiopía en el curso superior del Nilo, es desde hace tiempo objeto de conflicto con Egipto y Sudán, que temen por sus recursos hídricos.
Pero aunque Trump la incluyó en su listado, lo cierto es que no se trata de una guerra. En estricto rigor, desde 2022 se han visto en una disputa diplomática por la presa hidroeléctrica, una de las más importantes de África.
El País detalla que EEUU ha actuado como mediador en “estancadas conversaciones” entre Etiopía, Egipto y Sudán sobre la gestión de la megapresa en 2019 pero desde fines de 2023 no han habido intentos significativos para retomar el diálogo.
Armenia y Azerbaiyán
En marzo pasado Armenia y Azerbaiyán acordaron el texto del futuro tratado de paz entre ambos países enfrentados durante casi 40 años por la disputa sobre el territorio de Nagorno Karabaj.
“Está listo para su firma”, señaló en aquella oportunidad el ministerio de Exteriores armenio, añadiendo que estaban dispuestos a “a iniciar consultas con Azerbaiyán sobre la fecha y el lugar de la firma”.
Durante el foro internacional Diálogo de Ereván 2025, llevado a cabo en mayo en la capital armenia, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, remarcó que pese a las provocaciones, “no habrá guerra” entre su país y Azerbaiyán.
En agosto pasado el primer ministro armenio y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, firmaron en la Casa Blanca junto a Trump una declaración de intenciones por la que se comprometían a firmar un acuerdo de paz.
Por ahora aún resta la firma del tratado de paz final. Para esto, Azerbaiyán exige a Armenia que elimine cualquier reivindicación sobre Nagorno Karabaj en su Constitución.