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La número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, superó a la española Paula Badosa en las semifinales del Australian Open con un juego dominante, llevándose el encuentro por 6-4 y 6-2 en una hora y 26 minutos. Sabalenka jugará la final contra la estadounidense Madison Keys, manteniendo su posición en el ranking WTA. Keys, por su parte, venció a la polaca Iga Swiatek en una intensa batalla de tres sets, con un marcador final de 5-7, 6-1 y 7-6 (8), avanzando así a la final del torneo.
La bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del mundo, derrotó este jueves a la española Paula Badosa (12°) por 6-4 y 6-2 tras desplegar -durante una hora y 26 minutos- un juego imperial en las semifinales del Australian Open.
Sabalenka, defensora del título, jugará la final contra la estadounidense Madison Keys (14°).
La bielorrusa es la primera que alcanza tres finales seguidas desde que lo hizo la estadounidense Serena Williams entre 2015 y 2017 y aseguró mantenerse como la número uno del ranking WTA.
Con un juego tan espeso como el cielo arrancó Sabalenka que, a pesar de disponer de una pelota de rotura, dudó ante una impasible Paula Badosa, que disimulaba de maravilla que se trataba de su debut en unas semifinales de ‘slam’ y se apuntó un 0-2.
Sin embargo, cuando todo estaba de cara para fijar en el marcador un vertiginoso 0-3, la catalana desaprovechó una ventaja de 40-0 al saque y reanimó a Sabalenka, que cuajó varios restos que levantaron al público de sus asientos.
Esta bocanada de aire fresco reencontró a Sabalenka con su clásico repertorio, compuesto por una dominante derecha, un sólido revés y unas sutiles dejadas que incomodaron a Badosa, incapaz de leerlas a tiempo.
Se mantuvo a flote una Badosa algo apagada, con un tímido lenguaje corporal que contrastaba con los vibrantes rugidos de la jugadora de Minsk. No pudo recuperar la rotura de desventaja y la número uno se apuntó el primer set por 6-4.
La tensión se amansó durante los primeros compases del segundo set, cuando el marcador lucía un 1-0 favorable para la española, después de que Badosa tropezara en una defensa sobre su derecha. Desde el suelo, hizo un gesto cómico para comunicar que se encontraba bien.
No se distrajo a pesar del dulce momento amistoso y su condición de vigente campeona fue corroborado con un impoluto tenis que no dio opción a Badosa. Aunque mantuvo la compostura hasta el final, perdió la segunda manga por de la segunda manga que perdió por 6-2, con roturas en el tercero y el quinto. Badosa no tuvo ni un punto de break en todo el parcial.
Keys borró a Swiatek del Australian Open
La estadounidense Madison Keys, numero 14 del mundo, hasta ahora con una sola presencia en finales del Grand Slam, jugará el sábado por hacerse con el Australian Open tras imponerse a la número dos de la clasificación, la polaca Iga Swiatek, por 5-7, 6-1 y 7-6 (8).
Keys, de 29 años, acabó con todos los argumentos que le planteó Swiatek, ganadora de cinco ‘grandes’ y que estuvo a un punto de acceder por primera vez a la final en Melbourne.
Swiatek entró en la pista como favorita y salió como la gran derrotada. Tuvo dificultades de principio a fin para hacerse con el control de juego. La derecha de su oponente hizo estragos en su tenis y ambas sufrieron hasta el último punto del superdesempate.
Keys, muy sólida y con experiencia en este tipo de compromisos de altura, quitó el servicio en ocho ocasiones a una jugadora que llevaba cuatro partidos sin ceder un solo saque.
La polaca dispuso de una primera bola de set con 5-3 en el primero, que no pudo convertir. El tesón de Keys, siempre al ataque, siempre centrada, siempre con la mirada puesta en las líneas, fue premiado con una nueva rotura y un empate 5-5. Solo entonces Swiatek dio el acelerón definitivo y cerró por 7-5.
Keys pasó página de inmediato con una racha imparable de cinco juegos seguidos en la que todo lo hizo bien. La polaca no lograba hacer daño con su derecha y, aunque paró la sangría con el 5-1 y salvó luego al resto dos puntos de set, al tercero sucumbió ante la garra de la norteamericana.
Swiatek se reencontró consigo misma en el tercer parcial, pero solo a rachas. El público de la Rod Laver Arena volvió a disfrutar de sus fantásticos restos y de su explosividad, pero también comprobó que su regularidad no era la de anteriores choques. Keys nunca se dio por vencida y aumentó la incertidumbre sobre el desenlace.
La polaca esquivó dos bolas de rotura antes de igualar 4-4. La locura del siguiente juego (0-40 para Swiatek, victoria final de Keys) dejó a la americana en disposición de restar para meterse en la final. Aunque estuvo a solo dos puntos de hacerse entonces con el partido, perdió sus opciones con una mala subida a la red y luego encajó un break, en el peor momento posible.
Ni siquiera entonces pudo Swiatek relajarse. Keys salvó la primera bola de partido con un buen resto y sumó una rotura más (6-6). La ganadora de cinco Grand Slams no podía con una rival sin ningún ‘grande’ en su historial.
El superdesempate incluyó dobles faltas, cañonazos, bolas que se quedaron en la cinta, subidas sin sentido, voleas inverosímiles… Llegaron al 8-8. Un espléndido saque de Keys le dio un punto de partido. Y una derecha larga de Swiatek le abrió la puerta de la final. La primera en Melbourne, la segunda en un torneo de la máxima categoría.
