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El árbitro de fútbol inglés Melvin Sylvester se autoexpulsó durante un partido en 1998 entre el Southampton y el Hurstbourne Tarrant, tras un altercado con un jugador rival que lo empujó. Sylvester se mostró la tarjeta roja a sí mismo, abandonó el campo y juró no volver a arbitrar. Un aficionado tomó su lugar en la cancha.
La increíble historia de Melvin Sylvester, el árbitro inglés que perdió los estribos y recobró el sentido para expulsarse a sí mismo.
Muchas veces criticados (y odiados) y muy pocas veces aplaudidos, el trabajo de los árbitros en el fútbol suele ser de los más ingratos. Cuando existe una polémica en un partido, inmediatamente, los hinchas, jugadores y periodistas apuntan a los colegiados, que muy pocas veces salen a dar explicaciones o a reconocer su mal desempeño, sin embargo, el inglés Melvin Sylvester lo tuvo claro, a tal punto de expulsarse a sí mismo.
Así lo contó el periódico inglés The Guardian que, a pesar de no existir en el reglamento nada relacionado a la ‘autoexpulsión’ del juez principal de un enfrentamiento de fútbol, esto sí sucedió en marzo de 1998.
Reclamos, puñetazos y la tarjeta roja más surrealista
Todo ocurrió en el encuentro entre el Southampton y el Hurstbourne Tarrant. Un partido que, de acuerdo a los reportes del citado medio, comenzó desde un principio con altercados entre jugadores y constantes reclamos a Sylvester.
La cantidad de faltas cometidas por los futbolistas y los pitidos del árbitro -que también trabajaba en un colegio local- empezaron a crispar el ambiente a tal punto que el propio encargado de impartir justicia se vio enfrascado en un insólita acción.

Y es que, un ataque prometedor del Southampton se vio afectado por una trifulca en la mitad de la cancha. ¿Los protagonistas? El propio Sylvester con el delantero del Hurstbourne, Richard Curd, quien le habría dado un empujón al colegiado mientras corría. La reacción del árbitro no deja de sorprender a pesar de los años.
“Le di varios puñetazos después de que me empujara por detrás. Me provocó mucho y no aguanté más”, contó el juez amateur a distintos medios locales.
Acto seguido, Sylvester contempló la surrealista escena y, ante la sorpresa y abucheos de los espectadores, decidió mostrarse la tarjeta roja a él mismo, lanzar su silbato, irse a los vestuarios y jurar nunca más volver a dirigir un partido de fútbol, por lo que la posterior multa de veinte libras esterlinas y una suspensión de seis semanas de sus funciones, no tuvo importancia para para él.
El encuentro pudo finalizar con un aficionado que estaba en las tribunas y que se encargó de oficiar como juez durante los minutos que quedaban, después de recoger el silbato de Sylvester. Increíble.
Cabe consignar que, a día de hoy, sustituciones entre árbitros sí existen y su principal motivo es por lesión, tal como sucedió en suelo nacional durante la final de la Copa Chile 2023 entre Colo Colo y Magallanes, cuando el juez de línea Alejandro Molina, debió ser cambiado por un colegiado del VAR tras acusar fuerte dolor físico.
Al no tratarse de una lesión mayor, Molina continuó sus labores pero en la sala de videoarbitraje, intercambiando roles con su compañero.
😬🏆🇨🇱 Lesión y cambio… en el cuerpo arbitral
Alejandro Molina, asistente n°1 de la #FinalMAGvsCC en la #CopaChileEasy, tuvo que dejar el encuentro debido a un problema físico.
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— TNT Sports Chile (@TNTSportsCL) December 13, 2023
Andy Wain, la triste historia del discípulo de Sylvester
De acuerdo al propio diario británico, la extrañeza de este caso sólo es comparable con la situación que vivió Andy Wain en 2005, en el partido entre Royal Mail y Peterborough North End de la liga dominical oficial de Inglaterra.
Sin embargo, la reacción de Wain no fue por un golpe de un jugador, sino que por los constantes reclamos de los futbolistas en cancha. Unas quejas que terminaron por colmar la paciencia del colegiado cuando el arquero de uno de los clubes le protestó airadamente por no cobrar un tiro libre. Fue en ese momento cuando el árbitro lanzó su silbato, persiguió al guardameta y le propinó un golpe.
Al darse cuenta del hecho, Wain se mostró la tarjeta roja a sí mismo y el partido terminó siendo suspendido, ya que no había nadie disponible para reemplazarlo. Las declaraciones posteriores del árbitro fueron más sorprendentes (y tristes) aún.
Según la prensa británica, Wain manifestó que “nunca debí haber arbitrado ese partido”, dando a conocer que días previos había sufrido la muerte de su suegro; un terrible acontecimiento que tenía a su esposa sumamente enferma, por lo que su tristeza se había convertido en ira.
“Fue totalmente poco profesional. Si un jugador hacía eso, lo expulsaba, así que tuve que irme. Afortunadamente, recobré el sentido”, explicó.
