Yasuyoshi Chiba I Agence France Presse

Él es Alberto Abarza, es diferente, es único: de ejercitarse para vivir al sensacional oro en Tokio

25 agosto 2021 | 12:59

El 2020, en el peak de la pandemia, Alberto Abarza recibió una dura noticia que lo golpeó psicológicamente: Los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 se suspendían y se disputarían el próximo año.

Para cualquier deportista aquello no significaría mucho, pero para Alberto sí. El nadador paralímpico sufre del síndrome de Charcot-Marie-Tooth, enfermedad que le roba el aliento cada minuto, por lo que no sabía si llegaría a participar de la cita paralímpica.

Además, debido a la pandemia, las piscinas se cerraron y el deterioro de su enfermedad se agudizó. Estuvo cinco meses sin poder nadar.

“No sé si voy a poder estar el próximo año, lo veo difícil, un 80% más. Cada día cuesta más moverse, habíamos hecho el esfuerzo de poder estar, estoy contando con el apoyo de la Teletón para poder moverme y no hacer mucha fuerza, porque así se desgastan los músculos. Para muchos deportistas hace bien hacer ejercicio, para mi no lo es tanto, para mí la natación es hacer cardio, sobre todo si soy nadador de 50 y 100 metros”, dijo el año pasado en conversación con BioBioChile.


“Yo dependo del ejercicio para poder mantenerme vivo”

Pasaron los meses y el coronavirus no daba tregua. Alberto se las ingeniaba como podía para mantenerse en forma. No lo hacía solamente para estar en Tokio: “Yo dependo del ejercicio para poder mantenerme vivo básicamente. Mi discapacidad me va atrofiando día a día”, confesó.

Alberto Abarza es un luchador, pero como cualquier mortal, el ánimo decaía. Tokio se veía lejano y como si fuera poco, su salud empeoraba.

La salud “ha empeorado, la pandemia ha afectado muchísimo. Como no hemos podido entrenar ni tener médicos constantes, la discapacidad ha avanzado. Al rango de las piernas, ya duele mucho, los brazos no se mueven como antes. Si bien hay un golpe anímico tremendo como el nacimiento de mi hija, para hacer un abdominal necesito que me ayuden, pero mi señora no puede hacerlo porque está embarazada”, explicó en plena pandemia.

“Ha bajado el ánimo, de repente estoy acostado y empiezan los dolores. Hay que ser realistas. Ahora me voy a meter a una piscina y quiero ver cómo voy a estar nadando. Por ejemplo estaba acostumbrado a salir todos los días una hora en silla de ruedas como ejercicio. El otro día salí, llegué a la esquina y ya estaba muerto”, añadió.


Alberto Abarza: la máxima expresión de que nada es imposible

Con todo este panorama, cualquier persona se rendiría, pero Alberto no, él es diferente, él es único.

Llegó el 2021 y nuestro deportista estaba listo para competir. Se lanzó al agua y en 2 minutos hizo vibrar a todos. Adiós pandemia, adiós enfermedad, adiós dolencias.

Al principio no sabía que se había quedado con la medalla de oro en los 100 metros de espalda en la categoría S2, pero cuando la cámara lo enfocó, todo cambió.

“Soy corto de vista, no veo el resultado hasta que enfocan, se acerca la cámara y ahí recién me di cuenta que había llamado. Fue una alegría tremenda, me puse a llorar porque recuerdas todo el camino recorrido. Que toda tu vida se te pase en dos minutos, es increíble, más en unos Juegos”, dijo recientemente en conversación con el Expreso AM.


“Todo se puede lograr, nada es imposible”

Y pese a todo su discurso no cambio. Más que las medallas, lo importante es que todo se puede lograr, ese es el mensaje que deja siempre a sus hijas, y hoy no fue la excepción.

“Más que la medalla enseñarles a mis hijas que todo se puede lograr, que nada es imposible. Con esfuerzo, trabajo y dedicación. Esas levantadas a las 04:00 am al agua fría, entrenando tres veces al día valieron la pena”, expresó.

Ahora el nadador paralímpico tendrá una nueva oportunidad para buscar otras dos medallas para el Team Parachile en los 50 metros espalda S2 y en los 200 metros libres S2.

“Ponerme de pie fue gracias a cada chileno que ha ayudado, esto es gracias a todos acá”, cerró.