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Una polémica se generó tras la confirmación de que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistirá a la ceremonia del cambio de mando de José Antonio Kast por “problemas de agenda”.
En conversación con Podría Ser Peor, el excanciller Ignacio Walker explicó que “cuando uno invoca problemas de agenda, hay algo más de fondo”. Por lo que lamentó la situación debido a la importancia histórica de la relación con Brasil.
Dudas por manejo diplomático
Walker planteó que la situación se podría explicar por falta de prolijidad, tras la invitación al senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y eventual rival político de Lula.
Al ser preguntado por la expertiz diplomática de la nueva administración, Walker fue enfático al calificar la decisión como “bastante improvisada” al no prever que la presencia del hijo de Bolsonaro podría generar incomodidad en Lula.
Impacto en la candidatura de Bachelet
El excanciller advirtió que la ausencia del presidente de Brasil podría afectar las conversaciones relevantes. Como el eventual respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU.
Explicó que la postulación de la exmandataria se entiende como una candidatura regional, ya que cuenta con el apoyo de varios países de América Latina.
Sostuvo que “se suponía que iba a haber una bilateral entre Lula y Kast, y uno de los temas seguramente habría sido la candidatura de Bachelet”.
Temor por una política exterior ideologizada
El excanciller expresó su preocupación por el rumbo que podría tomar la política exterior chilena bajo el mando de José Antonio Kast.
Ya que advierte que existe el riesgo de que prioricen las afinidades ideológicas por sobre la tradición diplomática del país.
Recordando los vínculos políticos de Kast con líderes como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, mencionando que su “gran temor es que se ideologice o politice la política exterior chilena”
Un llamado a cuidar la relación con Brasil
Finalmente, Walker insistió en la relevancia de la relación entre Chile y Brasil, señalando su histórica cooperación en política y economía.
En ese sentido lamentó la ausencia de Lula en la ceremonia. “Algo falló de este lado”, concluyó. Subrayando que la política exterior chilena debe mantenerse como una política de Estado más allá de las diferencias ideológicas.