Ética y transparencia de BioBioChile
La Operación Tokio destapó una realidad que había permanecido semioculta bajo la superficie de la seguridad chilena: el Tren de Aragua no solo opera en Chile, sino que ha logrado asentarse territorialmente, cobrando “vacunas” en barrios emblemáticos como Bellavista, infiltrando instituciones bancarias y extrayendo del país US$85 millones mediante sofisticadas redes de lavado de dinero.
El caso comenzó con un baleo en Lampa en 2024 que dejó cinco muertos, pero las ramificaciones de la investigación revelaron un entramado criminal que alcanza desde ejecutivos bancarios hasta productores de espectáculos, pasando por DJ amenazados y empresarios extorsionados.
Jorge Araya, ex jefe de Seguridad Pública del Ministerio del Interior y actual académico de la Universidad de Santiago de Chile, analiza en esta entrevista las señales preocupantes de un crimen organizado que ha pasado de la violencia territorial a la infiltración institucional. Según Araya, Chile estaría entrando en las fases más peligrosas de este fenómeno: aquellas en que el dinero ilícito se blanquea en negocios legítimos y las organizaciones criminales logran cooptar funcionarios de Carabineros, Gendarmería, bancos y el sistema judicial.
Con una economía informal que ya alcanza el 27% y un sistema de inteligencia financiera que parece haber fallado estrepitosamente, el especialista cuestiona si el Estado chileno tiene realmente un plan efectivo para enfrentar esta amenaza.