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Durante el "Operativo Cancerbero" se está trasladando a más de 600 reos de alta peligrosidad a la cárcel La Laguna, en Talca, destacando nueve líderes de bandas de crimen organizado. Los presos tendrán restricciones de visitas y deberán vestir uniformes, similar a El Salvador. El exdirector de Gendarmería, Claudio Martínez, niega un modelo Bukele y destaca similitudes con el sistema italiano, señalando que el aislamiento de jefes de banda busca cortar vínculos delictivos.
Durante esta jornada de jueves, se está llevando a cabo el “Operativo Cancerbero”, que consiste en el traslado de más de 600 reos de alta peligrosidad a la cárcel La Laguna, en Talca, entre los que destacan nueve líderes de bandas de crimen organizado.
Según información recabada por La Radio, los presos tendrán restricciones de visitas y deberán vestir uniformes, igual como ocurre en recintos penitenciarios de El Salvador, bajo la administración de Nayib Bukele.
Operación Cancerbero: ¿Modelo Bukele?
Frente a este escenario, en el Expreso Bío Bío nos comunicamos con el exdirector de Gendarmería, Claudio Martínez, quien descartó que acá haya “un modelo Bukele”.
Cabe mencionar que durante el traslado, el que fue transmitido por Presidencia, se visualizó una estética similar a lo que ocurre en El Salvador.
“Aquí los traslados normalmente se hacen tal como se ha visto en la escena. El tema Bukele tiene otras características, porque también hay una serie de dudas respecto a la situación penal y jurídica”, argumentó Martínez.
Por otra parte, estos reos de alta peligrososidad estarán sometidos a diferentes restricciones y a una vigilancia personalizada.
¿Modelo italiano en Chile?
Según el exdirector de Gendarmería, el régimen que experimentarán los presos en la cárcel La Laguna es parecido al modelo italiano, lo que es posible gracias al reglamento de la institución.
“Son penas de cumplimiento más duras, no necesariamente penas más largas. Y ahí sí que hay un aspecto muy interesante, porque este cumplimiento de penas con la mayor dureza significa, en definitiva, incomunicar radicalmente a los jefes de banda del mundo exterior y también al interior de la cárcel, porque estos jefes de banda operan hacia afuera y hacia adentro. Por lo tanto, es bien importante aislarlos, incomunicarlos de modo de cortar el circuito del delito que viene desde las cárceles, donde, en la práctica, muchas veces, estos jefes de banda han instalado su oficina”, detalló Martínez.
Pese a que dicho modelo es replicable, el exmandamás de la institución destinada a vigilar los recintos penitenciarios señaló que hay una diferencia. “El reglamento de Gendarmería lo permite, pero no es un reglamento que tenga un rango de ley orgánica constitucional”, dijo.
En esa línea, apuntó a que “la obligación de Gendarmería es aplicar la ley y no entrar en ningún tipo de deliberación respecto a la dureza de un eventual cumplimiento de una pena”.
En paralelo, Claudio Martínez abordó el porqué se habla de La Laguna como una de las cárceles más modernas de Sudamérica. “Seguramente tiene que ver con la tecnología de comunicación, seguramente hay un sistema de cámaras de vigilancia mucho más moderno”, explicó.
Sin embargo, enfatizó en que lo fundamental en un recinto penitenciario es el régimen.
En esa línea, planteó los posibles efectos que podría tener este tipo de regímenes en Chile: impedir que las cárceles sean las oficinas de bandas delictuales; inhibir la motivación de jóvenes a escalar de rango en organizaciones criminales.