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El crimen organizado ha puesto en alerta a la institucionalidad chilena con recientes eventos, como la detención de un ejecutivo venezolano del Banco Santander vinculado al Tren de Aragua y la captura de un trabajador extranjero en el Aeropuerto de Santiago intentando enviar 14 kilos de cocaína a Sidney. Según el experto Pablo Zeballos, Chile, aunque no productor de cocaína, es parte crucial en el circuito internacional del tráfico debido a su infraestructura estratégica. El crimen organizado busca expandirse usando al país como plataforma hacia nuevos mercados, aprovechando diferencias de precios y demanda. Zeballos advierte que la criminalidad opera en niveles estratégicos para integrarse en economías legales, afectando la reputación de Chile en sectores clave.
¿El crimen organizado ya permeó la institucionalidad en Chile? Esa es una de las interrogantes que ha surgido tras diferentes acontecimientos ocurridos en los últimos días: la detención de un ejecutivo venezolano del Banco Santander que trabajaba para el Tren de Aragua y, por otra parte, la captura de un trabajador extranjero en el Aeropuerto de Santiago tras intentar enviar 14 kilos de cocaína a Sidney, Australia.
Frente a este escenario, en el Expreso Bío Bío conversamos con el investigador y experto en crimen organizado, Pablo Zeballos, quien explicó cómo opera este tipo de delincuencia, y aseguró que “no es necesario corromper un Estado completo” para que la criminalidad cumpla sus objetivos.
La función de Chile para el crimen organizado
Para entender la importancia de Chile para la criminalidad organizada es necesario comprender que se está en un escenario complejo que es América Latina.
La región se encuentra hiperconectada en materias criminales y está desarrollando una transformación en las redes de vinculación; ahí entra nuestro país.
Según comentó Zeballos, pese a no producir cocaína, “estamos en el circuito internacional del tráfico porque ofrecemos algo a ese país que produce, por ejemplo, puertos o conexiones aéreas con zonas de alto consumo y rentabilidad”.
En cuanto a cómo opera el crimen organizado en Chile, Zeballos señaló que se está observando algo que se venía advirtiendo.
“La parte más violenta del ingreso de estructuras criminales, que fue lo que primero nos asombró, hoy está empezando a consolidarse en niveles mucho más estratégicos para obtener el objetivo de la criminalidad organizada: tomar las ganancias de las economías ilícitas e inyectarlas en economías formales”, dijo.
Es decir, están utilizando nuestro país como plataforma para alcanzar nuevos mercados.
En esa línea, ejemplificó con que la incidencia de consumo por cada 100 mil habitantes en Australia es de 3.6, mientras que en Estados Unidos es de 1.6. A eso agregó que vender cocaína en mercados norteamericanos tiene un valor de 30 dólares y en Australia son 260 dólares.
“El crimen organizado es racionalmente económico y va a buscar las oportunidades más evidentes de ganar dinero”, sostuvo Zeballos.
“La criminalidad organizada tiene capacidad de detectar el nudo crítico”
Por otra parte, el investigador explicó que para que el crimen organizado opere “es necesario tener acceso a nudos críticos del aparato estatal, privado incluso, que permitan gestionar estas dinámicas de operativos económicos transaccionales”.
“La criminalidad organizada tiene capacidad de detectar el nudo crítico”, continuó.
De esta manera, apuntó a que cada vez que se intenta afectar la reputación que tiene Chile con sus puertos, su sistema bancario, el transporte internacional de pasajeros, se va dañando. Sin embargo, aseguró que “la detección a tiempo de esto también manda una señal internacional”.