Ética y transparencia de BioBioChile
No es una biografía tradicional ni una entrevista con preguntas y respuestas, sino una mezcla de crónica, diario personal, ensayo y retrato íntimo.
Así describe Javiera Tapia Flores su tercer libro, “No tengo que ganar. Mi verano con Diamela Eltit” (Tusquets Editores), en conversación con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra en el programa “Del Fin del Mundo”, de BioBio TV.
Un libro que “deberían hacer leer en los colegios”, opina De la Parra, “porque plantea a una gran artista chilena, y cómo piensa. Tú la dejas pensar ahí, es interesantísimo ver la inteligencia prodigiosa que tiene Díamela”.
A lo que Javiera acota: “Para mí era muy interesante saber qué pensaba, cuáles eran sus ideas alrededor de otras ideas, o memorias, o recuerdos, o cosas que están sucediendo ahora. No quería ir tanto al dato biográfico”.
“Porque nuestra experiencia en la vida está definida por el contacto con los demás. A mí me hizo pensar mucho sobre eso este libro, porque así como ella fue muy generosa de pasar todas esas semanas de verano conversando conmigo, yo también empecé a dedicarle un tiempo. Sabía que ese día de la semana íbamos a estar juntas, que esa tarde íbamos a estar en un lugar a la sombra conversando”.
Dice que “se dio todo de una forma muy natural en nuestras reuniones, en las conversaciones, pero yo no tenía claro qué tipo de libro quería hacer. El proceso de nuestras reuniones de todo ese verano, estuvieron súper orientados a vivir ese momento, y ver qué salía. Después vino trabajar ese material”.
“Como que la escritura sucedía, como la mayoría del tiempo, en los espacios en que uno no está haciendo otros trabajos o cuidados, etc.
Y ese escribir de a poquito o ese escribir en momentos, tarde en la noche o muy temprano en la mañana o cuando se pudiese, era precisamente lo que permite sostener todo lo demás”.
Hay una frase en el libro cuando Javiera le pregunta sobre lo creativo:
“…Cuando me pregunto de dónde viene esa creatividad, ella dice, deseo”.
“Yo también miro el deseo de esa manera, si yo no pudiese escribir, todo lo demás a lo que me dedico sería mucho más difícil, para mí sería mucho más difícil circular en el mundo si ese deseo de escribir no pudiese satisfacerlo de alguna forma”.