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Fortalecimiento emocional y del sistema inmunitario: los beneficios de crecer junto a una mascota

09 diciembre 2023 | 11:02

El lazo que se genera entre las mascotas y sus dueños puede llegar a tener matices de un vínculo fraternal. En muchos hogares, se considera a los peludos de cuatro patas como miembros de la familia.

Al momento de adoptar y/o regalar una mascota -como suele pasar a veces para estas fiestas de fin de año- muchos padres pueden tener ciertas dudas; inseguridades ligadas a no querer arriesgar a los niños del hogar, miedos respecto a la tenencia de animales y un largo etcétera.

¿Qué pasa si se enteran de que ciertos estudios avalan la crianza de los más pequeños en compañía de ciertos animales? Diversas investigaciones denotan el impacto positivo que tendría en niños el crecer con mascotas.

Los infantes que se desenvuelven en sus primeras etapas de vida junto a perros y gatos, específicamente, serían menos propensos a alergias, enfermedades (principalmente de tipo respiratorias) y tendrían un mejor desarrollo emocional.

Beneficios de criarse con una mascota

Un estudio realizado en Finlandia hace un par de años, encabezado por la pediatra finlandesa Eija Bergroth, contrastó el estado de salud de bebés nacidos y crecidos con mascotas y otros que no.

En dicha investigación participaron casi 400 niños. Ésta arrojó que los infantes que vivían con perros durante su primer año de vida tenían alrededor de un tercio más de probabilidades de estar sanos durante aquel año y un 44% de menos probabilidades de desarrollar infecciones a los oídos en comparación a los niños sin animales.

Cabe destacar que, según tal análisis, los bebés que tenían canes presentaron una mayor protección inmunitaria que los que tenían gatos.

En la misma línea, Eduardo Fuentes Padilla, pediatra del Hospital Regional de Concepción, recomienda a los más pequeños tener una mascota en casa, ya que significan una exposición temprana a agentes bacteriales.

“Los perros y gatos estimulan el sistema inmunológico y evitan la aparición de alergias. Esto debido a la presencia de bacterias en sus cuerpos, las que estimulan respuestas de tipo H1 (alérgicas) en los niños, evitando desequilibrios en el sistema inmunológico”, asevera.

Fortalecimiento emocional y del sistema inmunitario: los beneficios de crecer junto a una mascota

Los animales ayudan a los niños a comprender el ciclo de la vida

La muerte es un proceso inexorable y difícil de asimilar, más aún para los más pequeños, quienes tienen una visión más básica del mundo (al menos hasta los 7 años).

Abigail Marks, psicóloga clínica californiana especializada en duelo infantil, explicó a The New York Times que cuando una mascota muere repentinamente, le recalca a los infantes lo imprevisible que es el mundo; “les dice que las personas y los animales que aman pueden morir sin previo aviso”.

¿Cómo es que los animales ayudan, en concreto, a los niños a naturalizar la muerte? Carolina Jiménez, psicóloga infanto-juvenil especializada en terapia sistémica breve, dice que los niños, desde los 7 años exactamente, cambian de pensamiento a uno de tipo abstracto (más complejo).

En esta etapa, comienzan a comprender las relaciones de causa-efecto y a tener un mayor control y conocimiento de sus emociones.

“Todo lo que les brinde un modelo o ejemplo hace que comprendan de mejor manera las situaciones de la vida. En muchas ocasiones, a los niños les hacemos terapia con muñecos o títeres, así internalizan de mejor manera los conceptos o procesos que deben superar o comprender; imaginan el ciclo de vida de otro ser viviente, lo que es un aporte concreto y claro sobre la vida y muerte”, detalla la profesional de la salud.

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Carolina añade que los pequeños, al generar un vínculo afectivo con su mascota, llegan a sentir las emociones de éstas; identifican sus sentimientos y desarrollan, por lo tanto, la empatía.

Al compartir con una mascota, se “refuerzan las normas sociales típicas de un niño pequeño. (Los niños) se hacen cariño y se golpean. Un animal llora frente a esto último, y eso mismo siente el amigo al que golpean. Comprenden un lenguaje distinto, uno no verbal con el que logran interpretar necesidades, por lo que les será más fácil formar un vínculo social. Deberán comprender que socialmente tienen normas”, finalizó la psicóloga.

Mascotas y responsabilidad

Sin embargo, hay que tener en cuenta un aspecto no menor: no todo animal es adecuado para un niño, ni todo animal reacciona de la misma manera.

Erika Kurt Osses, Médica Veterinaria parte del Colegio Médico Veterinario de Chile, señala que las mascotas más comunes en niños son los perros y gatos. “Un animal exótico es más para un adulto porque hay que tener ciertos resguardos, hay medicamentos que darles y la limpieza es distinta (…), con un perro o un gato es mucho más fácil”.

La veterinaria hace énfasis en que el abuso de la hipótesis planteada en los estudios puede ser algo riesgoso: “son animales. El instinto, de repente, llama (…), si algo no les gusta, pueden dar un mordisco o un manotazo. Un niño no va a saber cómo enfrentarlo, entonces, no hay que dejarlo solo. Hay que estar observando y corrigiendo tanto al animal como al pequeño si es que hacen algo malo. Al niño hay que enseñarle cómo son estos comportamientos”, asevera.

En otros aspectos, un gran error que cometen algunos dueños es el ‘humanizar’ (dar atributos humanos) a sus mascotas: les hacen creer que tienen un poder de decisión y acción dominante.

Es aquí donde la jerarquización familiar se hace fundamental. “No hay que tratar a los animales como niños” afirma, tajantemente, Erika. Éstos son parte del hogar, pero en la pirámide de jerarquización familiar deben ponerse al final, explica la profesional. Si esto no se establece sólidamente, la relación entre el niño y el animal será una constante lucha.

La crianza de un niño requiere tiempo, preocupación, cariño, un ambiente apropiado, entre muchas otras cosas. Es dentro de las primeras etapas de crecimiento donde las mascotas se muestran como medios de apoyo, ayudando a generar fortaleza inmunológica, brindando contención, cariño y soporte emocional.

El consejo es no olvidar que son animales y que, a veces, actúan como tal, pero tampoco se debe pasar por alto el hecho de que son seres vivos y sintientes, dignos de respeto y consideración.

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