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Cómo identificar si los niños sufren bullying en su colegio o Internet ¿Qué pueden hacer los padres?

26 mayo 2025 | 18:03

El bullying o acoso escolar que pueden sufrir niños, niñas y adolescentes en sus colegios o en Internet no siempre es evidente a simple vista ¿Cómo identificarlo y qué hacer al respecto?

Algunos padres pueden pensar que un cambio de conducta en los menores puede estar ligado a la edad o al crecimiento, sin embargo, puede revestir algo más complejo.

Incluso cuando las comunidades educativas o los propios padres logran identificar que su hijo fue víctima de acoso, estos hechos pueden tomarse como un incidente aislado, no obstante, es clave no tomar estos casos a la ligera y poner atención a las señales que muestre el menor, como silencios, dolores físicos y cambios de actitud. Distinguir estos indicios a tiempo puede marcar la diferencia.

Señales de que los niños pueden estar sufriendo bullying

Muchos padres tienden a subestimar la frecuencia del bullying y, en ocasiones, no reconocen los efectos en sus niños hasta que el daño ya está instalado.

Al respecto, Camila Ovalle Donoso, psicóloga clínica – educacional y cofundadora de bow.care, plataforma diseñada para la detección temprana de riesgos psicosociales en estudiantes, señala que “es precisamente aquí donde surge la importancia de estar alerta a los signos, incluso, si estos parecen sutiles o pasajeros”.

Sobre esa línea, compartió algunas de las señales más comunes en estudiantes, que podrían evidenciar que están siendo víctimas de acoso:

1. Cambios emocionales o conductuales: si un niño comienza a mostrarse más irritable, ansioso o triste de lo habitual, podría estar atravesando una situación difícil en su entorno escolar. A menudo, lloran con facilidad, se aíslan o tienen explosiones de rabia. Una señal clave: el miedo a asistir al colegio, especialmente a clases como educación física, recreos o el transporte escolar.

2. Quejas físicas recurrentes: dolores de cabeza o estómago sin causa médica clara, especialmente los domingos por la noche o antes de ir al colegio, son señales de alerta. También pueden aparecer náuseas, vómitos o pérdida de apetito.

3. Bajo rendimiento académico: un descenso repentino en las calificaciones, pérdida de interés por aprender o dificultades para concentrarse pueden tener como raíz una situación de acoso. El ausentismo injustificado o recurrente también es un signo a considerar.

4. Daños personales o pérdida de objetos: volver a casa con útiles rotos, ropa dañada o moretones sin explicación clara, así como perder frecuentemente objetos o dinero, puede estar vinculado al bullying. Cuando el niño evita hablar de lo ocurrido o responde con evasivas, es importante indagar con cuidado y sin juicio.

5. Aislamiento o cambios en sus relaciones: niños que dejan de juntarse con sus amigos habituales, que evitan los recreos o actividades grupales, o que muestran miedo al pasar por ciertos lugares del colegio, pueden estar siendo excluidos o intimidados por sus pares.

6. Señales verbales o simbólicas de sufrimiento: frases como “nadie me quiere”, “no tengo amigos” u “ojalá no existiera” no deben ser minimizadas. Tampoco dibujos con escenas tristes, figuras solas o comentarios que incluyan la muerte, la agresión o la venganza.

Según enfatiza la psicóloga Ovalle, es importante poner especial atención a los estudiantes que presenten autolesiones, como cortes, golpes o arañazos; cambios en el sueño, como pesadillas o insomnio, o conductas de riego, tales como exponerse al peligro, o desconectarse emocionalmente. De existir alguno de estos indicios, la profesional recalca la necesidad de actuar de manera inmediata.

Qué pueden hacer los padres para abordar el acoso

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, mayormente conocido como Unicef, por sus siglas en inglés, recomienda que en este tipo de casos los padres se centren en hacerle saber a sus hijos que los escuchan y apoyan, así como asegurarles que lo ocurrido no fue su culpa; en lugar de tratar de encontrar la causa o resolverlo.

Acto seguido, recomiendan tranquilizarlos y hacerles saber que creen en ellos. A la vez apuntan que es importante comunicarles que harán todo lo posible para ayudarlos.

Luego, indican que es importante hablar con el profesor a cargo o con la escuela para conocer si cuentan con una política para enfrentar casos de acoso, o un código de conducta contra este.

Finalmente, prestar apoyo constante es igual de importante. Es clave hacerle saber a los menores que pueden hablar contigo en todo momento.