En 2021, un panel de expertos, integrado por varias instituciones de salud de Estados Unidos, aconsejó tener precaución con la ingesta de aspirina, en especial, de las personas de 60 años o más.
La indicación que ha sido respaldada desde entonces, concluyó que era riesgoso la tomar la famosa píldora, por el peligro de provocar hemorragias.
“El uso diario de aspirina puede ayudar a prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares en algunos, pero también puede causar efectos adversos graves, como hemorragia interna”, advirtió en un comunicado el doctor John Wong, miembro de la Fuerza de Tarea de Servicios Preventivos de Estados Unidos.
De esta manera un reciente estudio, reveló que 29 millones de estadounidenses mayores de 40 años, seguían tomando preventivamente la medicina.
Sobre todo, según una reciente encuesta realizada a 1.771 personas del Centro Annenberg de Políticas Públicas de la Universidad de Pensilvania, el 48 % de los adultos sigue creyendo erróneamente que los beneficios de tomar una dosis baja de aspirina diaria superan a los riesgos.
Más preocupante aún, otro 39 % de los encuestados se mostró inseguro sobre esta cuestión, y solo un 13 % está al tanto de las recomendaciones actuales.
Un giro radical en la medicina actual
Hay que recordar que en 2019, el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, informaron de nuevas directrices sobre el uso de la aspirina.
Al respecto, no se recomienda el uso rutinario de aspirina en dosis bajas (75-100 mg) para adultos mayores de 70 años ni para cualquier persona con mayor riesgo de hemorragia.
Por consiguiente, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, aconsejó en extender la recomendación en los adultos mayores de 60 años, indicación que se mantiene hasta el día de hoy.
Por qué el cambio
La aspirina, siendo un anticoagulante, puede ayudar a prevenir la obstrucción de las arterias y reducir el riesgo de ictus o infarto de miocardio. Sin embargo, este mismo mecanismo aumenta el riesgo de hemorragias internas graves, especialmente en el sistema digestivo, lo que puede causar inflamación y daños en el revestimiento del estómago.
El consejo de los especialistas es claro: nadie debería iniciar o suspender un régimen de aspirina sin consultarlo antes con un profesional de la salud, ya que cada caso puede ser distinto.
Quién debería tomar aspirina
Para empezar, los adultos mayores de 70 años deben evitar su uso preventivo. De igual manera, está desaconsejada para cualquier persona que presente un mayor riesgo de hemorragia, independientemente de su edad.
En cuanto a los adultos entre 40 y 70 años, el uso de aspirina podría considerarse únicamente si tienen un mayor riesgo de cardiopatía, pero no presentan riesgo de hemorragia. Específicamente para el grupo de edad entre 40 y 59 años, la recomendación es aún más precisa: solo deberían considerar su uso si su riesgo cardiovascular a 10 años es igual o superior al 10 %.