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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Wimbledon no acreditará influencers en su edición 2027, tomando medidas tras caos en el US Open. El All England Club no permitirá aros de luz y tendrán “chaperones”. Creadores de contenido interrumpieron partidos en Nueva York con ruidos y luces. Wimbledon reconoce importancia de influencers pero los controlará. Atkinson destaca diferencia con el US Open, donde hay personal militar en canchas. ¿La clave? mantener control en busca de equilibrio entre marketing y respeto al tenis.

“Probablemente tendrías a algún comando de la Marina […] y no querrían nada más que arreglar a algún influencer”. La frase, dicha con humor pero sin ambigüedad, es del director ejecutivo interino del All England Lawn Tennis Club, Richard Atkinson, y resume el mensaje de Wimbledon a los creadores de contenido: en el césped más famoso del mundo, el show lo ponen los tenistas.

Atkinson habló en Leaders Week London, una conferencia de la industria deportiva realizada en Stamford Bridge, según informa el Daily Mail.

El club organizador del torneo británico (el All England Club) responde así al desorden que protagonizaron los influencers en el US Open de Nueva York, el último Grand Slam disputado.

El caos de Nueva York que Wimbledon no quiere repetir

De acuerdo con el Daily Mail, creadores de contenido interrumpieron varios partidos del US Open con ruidos, grabaciones y luces que desconcertaron a los jugadores. Dos encuentros se detuvieron porque invitados de palcos de hospitalidad usaron aros de luz (esos focos circulares que se usan para grabar videos) en sus montajes para redes sociales.

Coco Gauff criticó el episodio como una falta de respeto a la etiqueta del tenis. Según Sports Illustrated, el primer gran reclamo ocurrió cuando una juez de silla pausó el partido de primera ronda entre Naomi Osaka y Anastasia Zakharova porque un grupo de influencers hacía demasiado ruido.

El medio estadounidense agrega que la campeona defensora, Aryna Sabalenka, comentó el fuerte olor a marihuana en las gradas, y que Adrian Mannarino llamó al torneo “un poco un zoológico”. Jessica Pegula calificó el comportamiento como “un poco irrespetuoso”, y Osaka dijo que la situación “tiene que manejarse mucho mejor”.

Tras varios incidentes, la organización del US Open, la USTA, empezó a proyectar un aviso pidiendo no usar flash ni otras luces. Según el medio español Mundo Deportivo, el torneo neoyorquino había duplicado las acreditaciones para influencers, cerca de un centenar, con el fin de llegar a una audiencia mayor.

Sin credenciales, pero con “chaperones”

Wimbledon, en cambio, no tiene una categoría de acreditados llamada influencers. “No tenemos una categoría de gente acreditada llamada influencers”, explicó Atkinson. Sports Illustrated informa que el club comunicó a la agencia Press Association que no habrá credenciales para ellos en la edición de 2027 y que los aros de luz serán confiscados por seguridad.

Aun así, el club no los desterrará por completo. Atkinson reconoció que son una pieza clave del marketing actual y aseguró que decir que no habrá influencers en Wimbledon “es obviamente una tontería”. La clave, dijo, es “mantenerlos bajo control”.

Según el Daily Mail, el próximo verano habrá un grupo selecto de creadores en el recinto como invitados de patrocinadores, siempre acompañados por un guía. Atkinson citó el caso de Polo Ralph Lauren, uno de los socios del torneo, cuyos influencers están “todos estrictamente acompañados”.

Nada impide, eso sí, que una persona con muchos seguidores compre su entrada como cualquier espectador. Mundo Deportivo recuerda que las normas del recinto ya impiden ingresar a los partidos con objetos como aros de luz, y que el personal acreditado tiene prohibido grabar video en la mayoría de las zonas del club.

Atkinson, que aspira a quedarse como director ejecutivo para la edición número 140 del torneo, también comparó ambos escenarios. “El US Open es muy ciudad de Nueva York. Es una locura, es ruidoso”, dijo, y recordó que vivió allí siete u ocho años. Pero agregó que es fácil que alguien con una entrada llegue con aros de luz y empiece a transmitir en pleno partido.

En Wimbledon, advirtió, eso no pasaría tan fácil, porque hay personal militar en las canchas. “Tienes que manejarlo a la manera de Wimbledon”, añadió, aunque admitió que la expresión es algo cliché.

Queda por ver si el Abierto de Australia o Roland Garros seguirán el camino de Wimbledon. Por ahora, el mensaje deja una pregunta abierta para el tenis moderno: cómo atraer a nuevas audiencias digitales sin que la misma cámara que busca el aplauso termine arruinando el silencio que exige un punto decisivo.

¿Cómo hicimos esta nota?

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