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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el Mundial de Ajedrez infantil en España, niños de países musulmanes fueron obligados a no enfrentarse a rivales de Israel, generando controversia. Un niño sirio desafió la orden de su gobierno y jugó contra un israelí, mientras otro libanés presentó un certificado médico para evitar el enfrentamiento. El delegado libanés justificó la medida, alegando que muchos niños tienen familiares afectados por conflictos con Israel.

Una controversia a todo nivel. El Mundial de Ajedrez infantil, que se está disputando en Roquetas de Mar (Almería, España) desde la categoría sub-7, registró una polémica que sorprendió a más de uno: niños de países musulmanes fueron obligados a no presentarse contra rivales de Israel.

Sí, un tema que se ha vuelto una constante en las divisiones mayores, también se hizo presente, esta vez, entre menores. “Los sirios, libaneses y argelinos deben perder por incomparecencia si les toca enfrentarse a un israelí”, resalta Leontxo García, periodista de Diario El País presente en el torneo.

La situación es tan impactante que incluso, cuando un deportista tiene dudas, desde el propio gobierno de esos países buscan intervenir para evitar el enfrentamiento.

Fue lo que ocurrió, por ejemplo, con el sirio Talab Rami, participante Sub-7, quien tuvo problemas para llegar a tiempo al torneo, perdió las primeras partidas por no presentación y después logró cinco triunfos consecutivos, el tercero de ellos contra el israelí Michael Dorfman.

Rami, así, se ‘rebeló’ sin querer a la orden que había realizado su propio gobierno por medio de su Federación, que llevó hasta una carta escrita al árbitro griego Panagiotis Nikolópoulos para impedir el duelo.

“Les dije que no puedo impedir a nadie que juegue si quiere jugar”, remarcó el juez europeo.

‘Rebelión’ sin querer: “No sabía que no querían que jugara”

Talab Rami logró tres victorias más, hasta que después fue eliminado por el kazajo Danis Kuandikuly.

El menor felicitó a su rival y después conversó con el citado español, donde reconoció que “no sabía” de la intención de su país de renunciar al juego.

“Ese día me desperté tarde, justo para llegar a la partida, y no sabía que la Federación Siria no quería que jugase”, expresó sobre su acción, que ha sido vista como “una de las hermosas historias de juego limpio”, según el propio El País.

Al ser consultado si habría jugado de haberlo sabido, respondió con algunas dudas: “En un torneo normal, no. Aunque vivo en el Reino Unido, no en Siria, y no quiero saber nada de cuestiones políticas“,

“Creo que esos dos argumentos pesan menos que una orden de la federación. Ahora bien, esto es un Mundial, donde yo me juego mucho. Quizá tampoco hubiera jugado, pero habría sido una decisión muy difícil”, acotó.

“Nuestros niños tienen familiares que han muerto por ataques”

Por otro lado, el delegado del Líbano presente en la competencia, Mohammad Al-Habbash, reconoció a El País sobre la obligación de perder por incomparecencia con los de Israel y justificó la medida.

“Es un asunto muy desagradable”, expresó de entrada, tras detallar que su jugador Majd Kaafarani, de la sub-11, presentó un certificado médico para no estar ante un israelí en la 7ª ronda.

Everardo Ricardo, médico del torneo, sostuvo que “firmé el certificado porque si me dicen que el niño ha estado vomitando durante la noche, yo no puedo demostrar que eso sea incierto”.

“Nuestros niños tienen familiares o conocidos que han muerto por ataques de Israel. Cuando les toca enfrentarse a un israelí suelen pasar una mala noche”, acotó Al-Habbash

“La Federación Libanesa no tiene una norma que obligue a perder por incomparecencia ante los israelíes. Pero el Gobierno libanés, sí”, concluyó.