Fue apenas un segundo, pero quedó grabado para siempre: en plena transmisión en vivo, Tom Brady vio caer lesionado a un mariscal de campo rival y no pudo contener una palabrota al aire. “Oh, mierda”, dijo el excampeón de la NFL (la liga de fútbol americano de Estados Unidos), hoy comentarista de la cadena Fox, antes de corregirse rápidamente y pedir disculpas a la audiencia.
La escena ocurrió durante la derrota de los Washington Commanders por 37-20 ante los Dallas Cowboys, en la segunda semana de la temporada de la NFL. El protagonista de la jugada fue Jayden Daniels, quarterback (el jugador que dirige la ofensiva y lanza los pases) de los Commanders, quien sufrió una dislocación en el codo izquierdo y tuvo que abandonar el estadio en camilla.
Según relató el medio Infobae, la jugada ocurrió en la última acción de la primera mitad, con Washington a solo una yarda de anotar. Daniels recibió el balón, tropezó y extendió el brazo izquierdo para intentar sostenerse antes de caer al césped con signos evidentes de dolor.
El momento que hizo reaccionar a Brady
Las cámaras de Fox mostraron la repetición de la jugada justo quando Daniels caía sobre su brazo no dominante, en un ángulo que dejaba ver con claridad el mal movimiento del codo. Fue en ese instante cuando Brady, sentado en el set de comentaristas, soltó su exclamación espontánea.
El portal The Mirror registró la frase completa del extécnico convertido en analista: “¡Oh, mierda! Disculpen. No esperaba ver eso”, dijo Brady, visiblemente sorprendido por la repetición.
El sitio AGP Noticias también confirmó el episodio, señalando que Brady “profirió una palabrota” tras ver el video de la lesión, un gesto poco habitual en un comentarista de su experiencia, pero que refleja lo impactante que resultó la imagen para quienes la vieron en directo.
El personal médico de los Commanders atendió a Daniels en el campo mientras compañeros y entrenadores se acercaban preocupados. Finalmente fue trasladado al vestuario en camilla, con una toalla cubriéndole la cabeza, y ya no volvió a jugar en el partido.
Una lesión que se repite y un vestuario golpeado
Lo más duro para Washington es que no se trata de un hecho aislado: Daniels ya se había dislocado el mismo codo izquierdo el 2 de noviembre de 2025 ante los Seattle Seahawks. En esa ocasión estuvo tres semanas fuera y, al regresar, agravó la lesión contra los Minnesota Vikings, quedando descartado por el resto de la temporada.
El entrenador de Washington, Dan Quinn, informó que las radiografías iniciales no mostraron fractura, aunque el jugador se sometería a nuevos estudios este lunes para precisar el alcance del daño. “En cuanto tenga novedades que nos permitan seguir adelante, se las comunicaré”, afirmó Quinn.
El técnico también defendió la decisión de buscar el touchdown en lugar de un gol de campo cuando quedaban tres segundos para el descanso: “Pensándolo bien, en la línea de una yarda, necesitábamos anotar touchdowns […] No me arrepiento de esa decisión”, sostuvo.
El impacto también se sintió en el vestuario. El receptor Terry McLaurin relató lo difícil que fue el momento para sus compañeros: “Nos desmoralizó un poco. Estábamos intentando anotar antes del descanso, y él se lesionó […] Nadie quería abandonar el campo. Es nuestro hermano”.
Otro que no ocultó su emoción fue Rachaad White, amigo cercano de Daniels: “Intenté controlar mis emociones, pero se me saltaron las lágrimas. Me da mucha pena por él”.
Antes de la lesión, Daniels venía completando una buena actuación: 11 de 17 pases para 96 yardas, un touchdown aéreo y 69 yardas por tierra en siete acarreos. Ese contraste —el buen momento futbolístico cortado en seco por una imagen que hasta hizo maldecir a una leyenda como Brady frente a las cámaras— es quizás lo que más resume la fragilidad con la que convive hoy uno de los quarterbacks más talentosos de la nueva generación de la NFL.
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