El partido de la Nations League entre Israel e Irlanda, fijado para este domingo 27 de septiembre en Hungría, llega envuelto en una fuerte controversia.
La selección irlandesa ha vivido horas de tensión en la concentración después de que varios jugadores, según medios del país, cuestionaran su participación en el encuentro y uno de ellos decidiera finalmente abandonar el equipo.
El nombre que ha cobrado protagonismo en las informaciones es el del guardameta Gavin Bazunu, aunque su posible negativa no ha sido confirmada oficialmente. Sí lo ha hecho el seleccionador irlandés, Heimir Hallgrímsson, quien reconoció que “un jugador se ha retirado de la concentración tras expresar su deseo de no participar en el partido de mañana contra Israel“.
La situación llegó hasta el hotel donde Irlanda se encuentra concentrada en Hungría. Allí, los futbolistas mantuvieron una reunión para decidir si disputarían el compromiso. La votación terminó con mayoría favorable a jugar, aunque el debate interno terminó retrasando tanto el entrenamiento como la rueda de prensa previa al encuentro.
La división dentro de la selección se produce en un contexto especialmente sensible en Irlanda. Parte de la plantilla comparte las posiciones de una sociedad que ha mostrado en numerosas ocasiones su respaldo a la causa palestina. De hecho, manifestantes se concentraron frente al alojamiento del equipo para reclamar que Irlanda no disputara el partido.
La protesta también ha trascendido al ámbito deportivo. Según The Telegraph, 140 atletas firmaron un escrito contra la celebración del encuentro, reflejo de la presión existente alrededor de una cita que, más allá del terreno de juego, se ha convertido en un nuevo escenario del debate político sobre Israel y Palestina.
Una federación que ya intentó excluir a Israel
La postura de Irlanda no se limita al partido de este domingo. En noviembre de 2025, la Federación Irlandesa de Fútbol presentó ante la UEFA una propuesta que, de haber prosperado, habría supuesto la exclusión de Israel de las competiciones europeas, tanto a nivel de clubes como de selecciones.
El propio Hallgrímsson había dejado clara antes del parón internacional la incomodidad que genera en su equipo enfrentarse a la selección israelí. “No jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. Jugamos contra Israel; no con ellos“, dijo.
Las declaraciones provocaron una contundente respuesta de la Federación de Israel, que cargó directamente contra el técnico irlandés.
“Hemos contribuido con el mundo y la humanidad en infinidad de campos, ganando numerosos Premios Nobel por el camino. Por desgracia, no hemos encontrado aún la cura para la estupidez, la ignorancia y la hipocresía del entrenador de Irlanda. No jugamos contra la ignorancia, hipocresía y estupidez, lo hacemos frente al seleccionador que las representa“, señalaron.