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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Futbolistas de la selección de Irán rompieron su silencio al cantar el himno nacional en la Copa de Asia tras no hacerlo en un encuentro previo, gesto acompañado por abucheos desde la grada. La obligación de entonar el himno por parte del régimen iraní generó controversia, mientras manifestantes pedían "libertad para Irán" fuera del estadio.

Las futbolistas de la selección de Irán rompieron este jueves su silencio y cantaron el himno de su país antes del inicio del partido de la Copa de Asia contra Australia, tras no hacerlo el lunes en un encuentro anterior.

Con una mano en la cabeza en un gesto similar a un saludo militar, las deportistas entonaron el himno nacional iraní, mientras se escuchaban abucheos y silbidos desde la grada.

El equipo técnico a pie de campo acompañó a las jugadoras y también cantó el himno con una mano en el corazón.

La imagen contrasta con el silencio de hace unos días en los instantes previos al enfrentamiento contra la selección de Corea del Sur durante su debut en la competición.

Respecto a lo ocurrido, el corresponsal en Australia de Iran International TV, Alireza Mohebbi, dijo a ABC Sport que “es completamente obvio que el régimen de la República Islámica y el equipo de seguridad que está con los jugadores en Australia los obligaron a cantar el himno”.

El miércoles, en la rueda de prensa previa a este partido, la futbolista iraní Sara Didar expresó la “preocupación” de las deportistas por la situación en su país.

La clasificación de la selección persa para la Copa de Asia femenina, la primera desde 2002, ha sido celebrada por activistas que defienden la igualdad de género, especialmente por la opresión que impone el régimen iraní a las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos.

Esta imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas este año en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance