Augusto Batalla, arquero con pasado en el fútbol chileno, contó en una entrevista en El Chiringuito de Jugones su lucha con la depresión que lo afecto durante su primeros años de carrera: “Tomaba dos vasos de vino para dormir“.
El futbolista formado en River Plate contó las dificultadoes que vivió al no lograr mantenerse en la élite, conductas autodestructivas y la importancia de buscar ayuda fueron las tónicas de la conversación con el programa de televisión español.
Entre el 2019 y el 2021, Batalla militó en Unión La Calera y O’higgins, en ambos clubes estuvo a préstamos desde los millonarios. “En mi persona, estaba totalmente deprimido, no tenía ganas de salir, no tenía ganas de ir a entrenar, no tenía ganas de relacionarme con nadie” comentó el actual arquero del Rayo Vallecano.
Durante años, los cuestionamientos y la depresión acompañó en silencio al argentino de 29 años, que actualmente, disfruta de un gran presente en el fútbol español.
Augusto comenzó su carrera profesional en el elenco de Núñez, conviviendo con objetivos autoimpuestos y con altas expectativas que no pudo cumplir. “Cuando era pequeño me vino a buscar el (Real) Madrid. Decidí quedarme en River porque estaba pronto a debutar. Soñaba con una etapa espectacular y poder crecer. Creo que era mi objetivo. Logré debutar, logré salir campeón, pero no logré sostenerme en el primer nivel como es River, y tuve que reconvertirme, pasar muchos años de ir sumando en distintos lados. Y yo creo que por eso digo que fracasé, porque eran mis propios objetivos y no los pude cumplir“, relató el guardameta argentino.
La desazón por no ir cumpliendo sus objetivos influyó en su vida cotidiana y su desempeño futbolístico. El mismo lo describe, “al ser joven no tenía tanta noción de lo que era estar en ese arco. Entonces por ahí lo viví de una manera demasiada pasajera en un principio y me encontré con errores deportivos que me fueron mermando en lo personal. Y bueno, por eso tuve que reconvertirme, porque uno cuando es joven y no sabe administrar sus propias emocionea”.
La presión de jugar en River Plate
“Obviamente River es lo más grande de América. En Sudamérica creo que socioculturalmente se está viviendo una degradación general, un periodismo amarillista total, en donde se canaliza mucho las frustraciones del día a día con el fútbol, con el deporte. No concuerdo, no comparto, pero se vio así. El sistema es así. Yo lo sufría en lo personal porque era mi objetivo y era lo que deseaba, y también me lo hacían sufrir públicamente, porque esos clubes no te esperan“, mencionó el formado en la “banda sangre”.
En lo familiar, Batalla comentó cómo fue el proceso en su círculo íntimo. “Mi familia trataba de sostenerme. Obviamente que al principio yo me aislé un poco, no quería estar con nadie, no quería escuchar a nadie y eso te genera todavía más encierro, cosas que, cuando uno es grande, comienza a darse cuenta que no son correctas, que siempre está bien pedir una mano, una ayuda. mis padres siempre estuvieron, mis amigos, pero uno va encerrándose, va formando una caparazón que piensa que lo va a defender y es todo lo contrario”, explicó.
La ayuda y el inicio de una salida”
Romper ese caparazón fue lo principal para el guardameta. “Es un trabajo muy duro en donde tenés que preguntar, preguntarte muchísimas cosas, trabajar con tu cabeza, ir a tus traumas, ir a los momentos que duelen y a partir de ahí intentar crecer, que eso no te asegura el éxito, no te asegura levantarte, pero sí te da una energía muy grande de estar en paz contigo mismo, estar en equilibrio y eso hace que tengas ganas de trabajar, tengas ganas de ir a entrenar, tengas ganas de hacer doble turno, tengas ganas de cuidarte”, recalcó.
El ex O’Higgins comenta que, “Empiezas a hacerte un caparazón, un caparazón que en un momento te encuentras totalmente solo y tienes que romperlo. Pero romperlo no es fácil, hay gente que no puede. Muchas veces cuando alguien nos dice que está deprimido y alguien que no lo vivió, no lo entiende. No entiendes, ¿cómo? ¿Cómo no tienes ganas? ¿Cómo no quieres salir? Todas estas cosas, la gente que la pasamos, lo entendemos de manera muy natural y tratamos de ayudar solamente desde el acompañamiento”.
La búsqueda de ayuda fue primordial en el proceso, “fuí al psicólogo, sigo yendo al psicólogo. Y fue la persona que realmente me pudo sacar de ahí. No salí solo”. Además, añadió que “Uno empieza a hacerse mucho más ermitaño, mucho más cerrado”.
En cuanto a sus habito diarios, la dificultad para conciliar el sueño es uno de los indicios principales de la depresión. “Empiezas a recurrir a tomar alguna pastilla relajante para dormir, tuve una época donde por ahí tenía veinte años y me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir. No es normal que un chico de veinte años pase por esas cosas”, concluyó.
Chile: La luz al final del tunel
Su llegada a Chile significó darse cuenta en lo que estaba inmerso, “me voy de una sesión a Chile y me encuentro que hacía un año era el arquero de River, una de las máximas promesas, proyectos del club. Y un año después estaba en un club en Chile solo, un club que estaba en nacimiento, super pequeño y me encuentro solo ahí y digo: ‘¿Qué pasó desde la cima de la montaña hasta donde llegué? ¿Qué fue lo que pasó?”, recuerda.
La búsqueda de ayuda fue primordial, a pesar de que tenía el pensamiento que ir al psicólogo era para los locos, Augusto se dio cuenta que realmente lo necesitaba, necesitaba cambiar su estado actual, “necesitaba una ayuda profesional porque solo no podía salir“, mencionó.
“Después de muchos años, creo que deportivamente me he levantado, personalmente he crecido un montón y ese camino estoy feliz de haberlo transitado”, concluyó Batalla.