Detalle de la portada de El sótano rojo, de Jorge Baradit, Penguin Random House

El sótano rojo: Ese Chile que habita en las sombras... hasta que aparece

23 julio 2025 | 08:01

“A esa casa corren epitafios como cucarachas/

sobre todo porque el sol no cabe por las ventanas/

o lo asusta mi gato/

he visto a mi padre muerto tantas veces/

y he visto a mi hermana/

mi madre dibuja hijos en los techos de estas tumbas’’

Amanda Durán (fragmento de Relamidas)

A veces, es bueno olvidarse del autor, dejar de lado prejuicios, para poder apreciar de mejor manera una obra. Así, El sótano rojo, de Jorge Baradit, adquiere peso propio. Se transforma en una novela de terror, de un horror íntimo, familiar y de la sociedad. De nuestro país y de nuestra historia. Un mirar ácido, crítico, descarnado que une tradiciones, creencias populares, religiosas, políticas e “historia reciente”.

También es un libro que se puede leer desde los diversos traumas, dolores y duelos no realizados que arrastramos. Los nuestros y los heredados, porque entre modelos machistas, condenas sociales, un -aparente- racionalismo exacerbado y engañoso y la negación moderna de la muerte han dejado en la oscuridad dolores que se acumulan. Hasta que afloran de maneras y formas inesperadas.

El sótano rojo

Tamara, una joven estudiante de arquitectura, busca, hace años, saber de su madre desaparecida hace diez años. Es 1991, ha retornado la democracia, pero las cosas van más lento de lo que muchos esperaban. Tamara siente una necesidad visceral de encontrar algo de su madre, una militante del MIR que volvió del exilio a combatir a la dictadura, y lleva diez años desaparecida. Ella se quedó con su padre.

“El living es el consciente de la casa, el baño son los intestinos, la cocina el estómago, las habitaciones el inconsciente, el lugar donde ocurren cosas inenarrables que la persona quiere olvidar mientras le sonríe a las visitas. La casa es la cabeza de quien la habita, está sucia, desordenada, maloliente o limpia, decorada y con un dejo de olor de cloro. Mi profesor de taller en arquitectura me mata si le digo esto.” (p 14-15)

En esa búsqueda, decide arrendar una pieza en la casa que fuera de sus abuelos. Una casa llena de misterios y ruidos, un verdadero ser viviente, muy deteriorada, con olor a humedad y un sistema eléctrico al borde del colapso. Y tiene un cuidador, Genaro, un chilote cojo de pocas palabras, dedicado a cazar un gato que maúlla y no lo deja dormir.

Las cosas se desencadenan cuando Tamara contacta a Rosario, una mezcla de médium, vidente, bruja y machi. Entonces, la búsqueda, de por sí compleja, se transforma en una tormenta de esas para las que nunca estamos preparados.

“Chile es una casa embrujada. Las calles de este país están sobre la piel de un continente en coma.” (p 97)

“-La bandera es el orgullo de los que no tienen nada más de qué enorgullecerse. Ustedes no son chilenos, son inquilinos.” (p 158)

“La gente acá no entiende que esto no es un país, que todavía es un campamento fronterizo.” (p 182)

Película de terror

El libro está escrito como una película de terror. Esas de casas embrujadas, con sombras de niños que miran quietos desde las esquinas y que aparecen por todos lados. De esas en las que las paredes exudan líquidos asquerosos o de las que salen cucarachas al por mayor.

“Ningún dios responde, no hay ángeles en la oscuridad.” (p 98)

El sótano rojo tiene esa base, algo conocido y, a estas alturas, fácil de digerir. Es una base por la que se transita de manera fluida, como un fondo musical tarareado muchas veces.

El aporte de Jorge Baradit es el condimento local. Es lo que compone sobre lo que podría ser esa base “musical”, o de “genero”. Para ello -y más allá de las diferencias ideológicas- tiene un buen repertorio de personajes e historia local. Y, sin abusar, va agregando la mirada de un país polar, con fortalezas y debilidades, con aciertos y lugares comunes, con observaciones agudas, críticas y frases hechas que, aunque se sigan repitiendo (dichas por protagonistas de la novela), no se sostienen.

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De esta forma, El sótano rojo va entregando, a partir de lo que pasa en esta deteriorada casa, una mirada perturbadora de los sótanos que subyacen y que actúan en nuestro país. Y en el mundo, cuando vuelven a aparecer, materializados, fantasmas del pasado, como turbas persiguiendo y apaleando migrantes, neonazis, adoradores de Stalin e iluminados de todo tipo.

“Son así, quieren matar el alma primero y después destrozar un cascarón vacío.” (p 141)

El sótano rojo es posiblemente la mejor novela de Jorge Baradit. Un equilibrio entre novela de terror, críticas profundas, lugares comunes y frases para el bronce que se lee de manera fluida e inocua, si no fueran quedando preguntas y frases rondando como fantasmas que incomodan, que desasosiegan…

“Los suicidios quiebran el alma en mil pedazos y las esquirlas se clavan como vidrios que hacen sangrar las paredes. Nunca se pueden sacar y la casa sufre, el muerto hecho pedazos, aún consciente en fragmentos desperdigados por toda su memoria quebrada, como espejos incapaces de devolver una imagen coherente.” (p 15)


El sótano rojo

Jorge Baradit
Penguin Random House Grupo Editorial

Noviembre 2024, Santiago de Chile