Vino danés y papaya italiana: Europa obligada a probar nuevos cultivos por cambio climático

Créditos: Sarangib | Pixabay
Por Emilio Lara
La información es de Deutsche Welle

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Jueves 20 agosto de 2020 | Publicado a las 13:43

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Con veranos más calurosos, tormentas severas y prolongados períodos de sequía a la vista, el panorama para los agricultores europeos es desalentador.

Se espera que las temperaturas medias anuales aumenten entre 1 y 5,5 grados centígrados y se prevé que el calentamiento más fuerte se produzca en el sur del continente en los meses de verano.

Un informe emitido en septiembre de 2019 por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) señaló que el estrés térmico, los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones repentinas o tormentas de granizo; y la escasez de agua ya han cambiado las condiciones de crecimiento de varios cultivos en Europa, especialmente para alimentos básicos mediterráneos, como las aceitunas y las uvas de vino.

Mientras tanto, algunos lugares del norte de Europa podrían ver los beneficios agrícolas del cambio climático, incluyendo temporadas de crecimiento más largas y un período de heladas más corto “que permitan nuevos cultivos y otras variedades”, según el informe de AEMA.

Las tierras de cultivo adecuadas alrededor del Mar Báltico podrían más que duplicarse para el año 2100, pasando del 32% de la superficie actual a cerca del 76%, y algunos cultivos ahora comunes en el sur de Europa echarán raíces más al norte.

Vinos escandinavos

Literalmente, esos cambios climáticos ya han dado sus frutos.

En el estado alemán de Baja Sajonia, al norte, donde las temperaturas medias han aumentado casi 2 grados centígrados en las últimas décadas, algunos agricultores han comenzado a cultivar frutas que normalmente se encuentran más al sur, como albaricoques y nectarinas.

Y el cultivo de vino, típicamente asociado con las laderas más meridionales en Francia, España e Italia, está ahora despegando en lugares como Dinamarca, Suecia y el Reino Unido.

La tendencia al calentamiento de las últimas décadas ha hecho que la industria del vino de Reino Unido haya cuadruplicado su volumen desde 2000.

¿No lo creen? Los viñedos ingleses produjeron unos 13,2 millones de botellas solo en 2018.

Beneficios… y también desafíos

Pero el cambio climático plantea otros desafíos, incluyendo patrones meteorológicos inusuales y un mayor riesgo de enfermedades asociadas con veranos más húmedos.

“Los eventos meteorológicos impredecibles, las sequías y las intensas tormentas de verano son un verdadero problema y parecen haber aumentado en frecuencia”, señaló Jon Fletcher, de la empresa viticultora británica Ryedale Vineyards, en entrevista con DW.

“El cambio climático supone un riesgo para la sostenibilidad de la gestión de los viñedos a escala mundial y, en particular, en Europa”, comentó por su parte a DW Josep Maria Sole de VISCA (Vineyards Integrated Smart Climate Application), un proyecto financiado por la Unión Europea que tiene como objetivo ayudar a la industria vitivinícola europea a desarrollar estrategias de adaptación a medio y largo plazo.

Blaz Kurnik, experto en impactos del cambio climático y adaptación en la AEMA, indicó que las temperaturas más altas, especialmente los inviernos más cálidos, también favorecerán la introducción de nuevas enfermedades y plagas, incluyendo la mosca del olivo.

El aumento de estas amenaza a la industria europea del aceite de oliva, responsable de alrededor de tres cuartas partes del suministro mundial.

“En el peor de los casos, hasta el 80% de los olivos [de Italia] se verán afectados por esto cada año”, dijo Kurnik a DW.

Mango, aguacate y papaya: ¿futuros cultivos de Europa?

Italia, que ocupa el segundo lugar en el mundo en producción de aceite de oliva, tuvo una cosecha desastrosa en 2018.

El mal tiempo y las heladas hicieron que la producción disminuyera en un 57%, lo que representa una pérdida de casi 1.000 millones de euros.

Sicilia es una de las principales regiones italianas productoras de aceite de oliva, pero algunos agricultores han comenzado allí a centrar su atención en los cultivos nativos de las regiones tropicales, incluyendo mangos, paltas y frutos de lichi.

Los cultivos tropicales se introdujeron por primera vez en Sicilia en la década de 1970, pero en los últimos años se ha visto un incremento exponencial de estos y en la introducción de nuevas especies como la papaya, que reemplaza a los cítricos que “ya no son rentables”, según Vittorio Farina, profesor asociado de agricultura en la Universidad de Palermo.

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