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El gobierno de José Antonio Kast define su estrategia legislativa para la Ley de Reconstrucción Nacional en el Senado. El biministro Claudio Alvarado plantea tiempos de discusión más largos, en contraste con la idea inicial de junio. El senador Kusanovic amenaza la base de votos, mientras que Pedro Araya se muestra dispuesto a dialogar. Por otro lado, senadores de Chile Vamos preparan indicaciones para modificar el proyecto.
La semana distrital servirá para que el gobierno de José Antonio Kast termine de definir su estrategia legislativa de cara al comienzo de la tramitación de la Ley de Reconstrucción Nacional en el Senado, el próximo 2 de junio. Y, a estas alturas, se espera que ingrese con urgencia suma, pero eso aún está por verse.
En conversación con Mesa Central de Canal 13, el biministro de Interior y Segegob, Claudio Alvarado, se abrió a que los tiempos de discusión sean más largos que los vistos en la Cámara Baja, mostrando un cambio de postura de lo planteado en abril por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien pensaba en un despacho a ley en junio.
De esta manera, el Gobierno tiene dos caminos distintivamente opuestos.
Ley de Reconstrucción Nacional: Los caminos del Gobierno en el Senado
Pese a que la base de 26 votos ha sido amenazada por las críticas del independiente de derecha, Alejandro Kusanovic, la apertura de Karim Bianchi y Pedro Araya (PPD) los podría llevar a un diálogo “uno a uno” que los acerque a los 30 apoyos, manteniendo lo más intacta posible la megarreforma.
Cabe destacar que pocas veces un político es tan transparente como Kusanovic: en las últimas 72 horas, el senador reconoció que está disponible a negociar su voto si le piden disculpas, ya que planteó que no tuvo injerencia alguna en el nombramiento de autoridades de gobierno en Magallanes.
Es decir, nítidamente le dice al Gobierno que no se puede pedir lealtad si no se puede influir en esa toma de decisiones.
El otro camino es uno más amplio. La última gran referencia, la reforma de pensiones, permitió un apoyo casi total de la oposición de la época al proyecto insigne del gobierno de Gabriel Boric.
En esa línea, no es ningún secreto que, de recorrerse ese camino, sólo contempla al Socialismo Democrático. Y es que las oposiciones tienen sus 23 divididos en dos comités. Por un lado, el Partido Socialista y el Partido por la Democracia; por el otro, la Democracia Cristiana, el Partido Comunista, el Frente Amplio e independientes.
Frente a este escenario, el subsecretario de Interior, Máximo Pavez, ha dicho seis veces desde el jueves el tradicional adagio de la política: que habrá diálogo, pero que “cada día tiene su afán”.
Por su parte, la senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic, pasó la pelota al Ejecutivo, sosteniendo que dependerá de la apertura de La Moneda el tipo de oposición que terminarán siendo, continuando en la línea de que, para llegar a un entendimiento, el diálogo debe ser profundo y pausado.
En tanto, el senador Pedro Araya es el único de los 23 abiertamente opositores que ha dicho estar dispuesto a conversar con el Gobierno antes de la votación de la idea de legislar. Al menos en sus ideas, se escucha un precio alto para cambiar su voto: dice que es un proyecto de mala factura técnica y que, entre otras cosas, parece “desmantelar” el Estado.
Por otra parte, un secreto a voces en el Congreso es que los senadores de Chile Vamos y otros independientes de derecha, como Miguel Ángel Calisto, ingresarán indicaciones y buscarán influir para hacer cambios a la iniciativa.
En medio de este contexto, la senadora Vanessa Kaiser (PNL) —que el 2 de junio se reunirá con el gobierno— deslizó una crítica, sosteniendo que apoya al proyecto y que no tiene intención de “llevar agua a su propio molino”.
Así las cosas, asoma la interrogante sobre cuál será finalmente la estrategia del gobierno de Kast para avanzar con su megaproyecto y obtener los votos necesario en el Senado.