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José Antonio Kast retoma actividades en La Moneda chica afinando su equipo de transición y agenda para la próxima administración. Adelanta su intención de dialogar con mandatarios respaldantes de Michelle Bachelet como Lula da Silva y Claudia Sheinbaum. Kast cuestiona la postulación de Bachelet a la ONU, generando fricción con el actual gobierno de Boric. Mientras, desde La Moneda defienden la candidatura con ofensiva diplomática y respaldo internacional. El senador Moreira sugiere decidir post 11 de marzo.
Quedan poco más de dos semanas para el cambio de mando, una ceremonia que va a marcar un punto de inflexión en el rumbo político del país. Y uno de los focos de atención, tal como los instaló el presidente electo, José Antonio Kast, podría recaer en la figura de la expresidenta Michelle Bachelet.
Y es que este jueves, el líder republicano retomó sus actividades en Santiago con una extens agenda en la denominada “Moneda chica”, espacio que ha operado como centro de coordinación de su equipo de transición.
Allí sostuvo reuniones con sus futuros ministros, afinando definiciones pendientes, delineando prioridades y afinando los primeros trazos de lo que será su administración. También recibió en audiencia a distintas figuras del mundo político y técnico, entre ellas Jorge Gómez, excolaborador del gobierno de Sebastián Piñera en la Subsecretaría de Prevención del Delito.
Kast vuelve a tensionar candidatura de Bachelet a la ONU
Antes de esos encuentros, Kast ofreció declaraciones a la prensa y volvió a mover el tablero político al referirse a una materia que ha generado fricción con la actual administración de Gabriel Boric: la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU).
En ese sentido, el presidente electo reiteró sus reparos a la postulación, subrayando que -a su juicio- no existió un diálogo previo suficiente, ni a nivel interno con los partidos políticos, ni a nivel regional con otros gobiernos del continente, considerando, además, el peso del veto de potencias como Estados Unidos.
En esa línea, adelantó que espera sostener encuentros bilaterales durante la ceremonia de cambio de mando con los mandatarios que han respaldado públicamente la postulación: el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
El objetivo -según señaló- será conocer de primera fuente las razones de ese apoyo e ir evaluando el escenario regional.
Por su parte, en La Moneda entienden que la discusión ya no es solo política, sino también estratégica. Y es que el gobierno del Presidente Boric se encuentra desplegando la promoción internacional de la candidatura y ha optado por reforzar su ofensiva diplomática.
De hecho, hace apenas dos días se conoció el folleto elaborado por la Cancillería para presentar formalmente la postulación ante los cuerpos diplomáticos acreditados en el país. El documento -según se conoce- busca destacar la trayectoria, experiencia multilateral y liderazgo internacional de Michelle Bachelet, en un esfuerzo por consolidar respaldos.
En esa línea, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, salió a defender nuevamente la candidatura, subrayando que se trata de una oportunidad relevante para Chile en el escenario global.
Asimismo, el secreterario de Estado enfatizó en el peso político y diplomático del respaldo entregado por Brasil y México, destacando que el apoyo de Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum reflejan una valoración regional significativa hacia la exmandataria.
Sin embargo, para el senador y presidente de la comisión de Relaciones Exteriores, Iván Moreira (UDI), la decisión del presidente electo se debe tomar post 11 de marzo.
Las dudas tras invitación a Lula y Sheinbaum
En medio de este escenario, para algunos sectores, la invitación a conversar con Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum constituye un gesto de apertura e, incluso, madurez diplomática. Es decir, antes de adoptar una definición, se buscaría escuchar las razones de quienes han comprometido su respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet.
En cambio, otros interpretan el anuncio como una señal de deferencia política hacia Brasil y México, especialmente si Chile finalmente decide no apoyar la postulación. Desde esa perspectiva, la conversación previa permitiría atenuar costos y resguardar las relaciones bilaterales.
Se trata de un punto con el que la diputada Lorena Fries (FA) concuerda, apuntando a que el real objetivo de Kast es “ponerse el parche, antes de la herida”.
Por su parte, para el analista político de la Universidad de Talca, Mario Herrera, el anuncio del líder republicano no debe leerse como una definición inminente, sino como un movimiento cuidadosamente calculado dentro de un tablero más amplio.
Así, el principal objetivo sería administrar el suspenso en torno a la decisión final.
En efecto, si bien la postulación de Michelle Bachelet no parece generar un rechazo significativo en la ciudadanía, sí ha provocado incomodidad y debate al interior de la derecha, particularmente en sectores como el Partido Nacional Libertario, donde el tema tensiona.
En ese contexto, prolongar la incertidumbre podría transformarse en una jugada táctica.
Por un lado, evita precipitar un quiebre interno en un momento clave, cuando la prioridad es proyectar cohesión de cara al inicio del nuevo gobierno. Por otro, le permite al Presidente electo calibrar el escenario internacional y medir costos y beneficios antes de adoptar una postura definitiva.