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El próximo 4 de octubre, Brasil elegirá presidente en una disputa que enfrenta a Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado tendrá efectos relevantes para el escenario político de América Latina.
En conversación con Tomás Mosciatti, el politólogo e investigador Oliver Stuenkel analiza una elección marcada por la fuerte polarización, la falta de renovación de la izquierda y la creciente influencia de Estados Unidos en el debate político brasileño.
Stuenkel sostiene que Lula continúa siendo la figura dominante de la izquierda brasileña, lo que ha dificultado la aparición de nuevos liderazgos dentro del Partido de los Trabajadores. Al mismo tiempo, identifica dificultades para que el sector conecte con nuevos grupos de trabajadores, como los repartidores y conductores de aplicaciones.
En el caso de Flavio Bolsonaro, su principal fortaleza es representar la continuidad del proyecto de su padre. Sin embargo, el especialista advierte que no posee el mismo liderazgo ni carisma de Jair Bolsonaro.
La elección también está marcada por una polarización que ha reducido el impacto de los escándalos que afectan a ambos sectores. Para Stuenkel, muchos electores ya tienen definido su voto y votan principalmente para evitar que el candidato contrario llegue al poder.
El escenario internacional también ocupa un lugar central. Mientras Lula plantea la defensa de la soberanía brasileña frente a Estados Unidos, Bolsonaro mantiene una posición cercana a Donald Trump. Según Stuenkel, esta diferencia podría tener consecuencias para las relaciones de Brasil con Washington y el resto de la región.
De cara a un eventual balotaje, el politólogo anticipa una disputa muy estrecha y advierte sobre posibles dificultades de gobernabilidad e inestabilidad institucional, especialmente ante un Congreso que se proyecta más conservador.