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El cardenal Chomalí, en una entrevista con Expreso Bio Bio, abordó la profunda crisis de escucha y conexión humana en Chile, destacando la soledad de los jóvenes y las polarizaciones sociales. Alertó sobre la corrupción como enemigo principal, generando desconfianza en las instituciones, especialmente en la clase política. Señaló que los más perjudicados son los sectores vulnerables cuando la corrupción se entrelaza con el estado. Destacó la pérdida de credibilidad en las autoridades, indicando que ninguna goza de confianza.
El cardenal Chomalí realizó un análisis de la sociedad,la clase política, cómo la corrupción ha calado en Chile, y abordó los desafíos más urgentes que enfrenta el país.
En conversación con el Expreso Bio Bio, el arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, realizó un diagnóstico severo. Aseguró que el país enfrenta una crisis profunda de escucha y vinculación humana.
En ese contexto, Chomali indicó que “yo percibo que nadie se está escuchando, nadie. Los jóvenes se sienten tremendamente solos, hay crisis en la familia, en el mundo laboral, en el mundo político”. Este fenómeno lo identificó como el origen de las polarizaciones que fragmentan la sociedad.
También abordó cómo la corrupción emerge como uno de los principales enemigos del país. El cardenal la define como “el resultado de un empobrecimiento de la cultura, donde el tener vale más que el ser”. Advirtió que sus efectos golpean más duramente a los sectores más vulnerables.
Detalló que cuando la corrupción se infiltra en el aparato estatal, según el cardenal, los más perjudicados siempre son los pobres.
En esa línea argumentó que el fenómeno de la corrupción ha generado una pérdida generalizada de credibilidad en las instituciones, pero particularmente en la clase política.
En el marco de esas declaraciones, el cardenal fue cuestionado sobre si es que las autoridades en Chile tienen credibilidad. A lo que Chomali contestó enfáticamente señalando que “hoy ninguna autoridad tiene credibilidad”.
Detallando que en los últimos 20 años ha mantenido niveles de confianza cercanos al 6%, sin variaciones significativas.
La gravedad del desprestigio de la política
Además, Chomali considera que la desconfianza en la política representa un problema de máxima gravedad para la convivencia democrática.
Y la definió como la ciencia práctica que debe velar por el bien común, y agregó que se ha convertido en la instancia más desprestigiada.
Detalló la gravedad de este desprestigio indicando que la política se ha convertido en la posibilidad de ejercer poder en beneficio de los demás.
Añadió que esta situación ha provocado una desafección juvenil hacia lo público y una apatía generalizada que se refleja en el desinterés por participar en elecciones estudiantiles o en procesos electorales cuando el voto es obligatorio.
El cardenal propuso como solución reivindicar la política y el sentido de comunidad, invitando especialmente a los jóvenes a comprometerse con lo público.
Para lo anterior, identificó proyectos comunes urgentes como la erradicación de la pobreza y el combate a la corrupción, tareas que requieren de elementos fundamentales como el mundo del trabajo, la familia y la atención a adultos mayores.
El arzobispo reflexionó sobre el deterioro del lenguaje y las relaciones sociales. A lo que indicó que “nos tratamos mal, nos insultamos, es cosa de ver las redes, no tenemos compasión, la palabra misericordia ya no existe”.
El efecto de las políticas públicas
En paralelo, trató las políticas públicas, a lo que planteó principios básicos que deben guiar cualquier decisión presupuestaria. Señaló que se debe priorizar a los más pobres, a los niños y a los adultos mayores, como los sectores más frágiles de la población.
A pesar de lo anterior, evitó entrar en tecnicismos sobre la propuesta presupuestaria del gobierno, y sostuvo que la cuestión social es el trabajo y que cualquier política incentive el empleo. El que permitiría a las personas vivir con tranquilidad.