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El 12 de agosto de 1851, el inventor estadounidense Isaac Merritt Singer patentó en Boston la máquina de coser que revolucionó la industria textil y el trabajo doméstico. Su diseño perfeccionó modelos anteriores y convirtió a la Singer en uno de los inventos más influyentes del siglo XIX.
Un invento que revolucionó la costura
Singer llegó a la máquina de coser casi por casualidad. En 1850, el empresario Edward Clark le pidió mejorar un rudimentario modelo existente. En apenas once días desarrolló un mecanismo con la aguja en movimiento vertical, lo que evitó que los hilos se enredaran y permitió alcanzar hasta 200 puntadas por minuto, siete veces más que una persona cosiendo a mano.
Un año después registró la patente y comenzó a fabricar sus máquinas. En 1858 lanzó el primer modelo para uso doméstico y, gracias a innovaciones comerciales como la venta en cuotas y los vendedores puerta a puerta, la empresa se convirtió rápidamente en líder mundial. Aunque enfrentó una demanda por patentes de Elias Howe, el éxito comercial de la Singer continuó creciendo.
Hacia 1900, la compañía ya había vendido más de 21 millones de máquinas de coser en todo el mundo. La patente registrada por Isaac Merritt Singer marcó el inicio de una innovación que cambió para siempre la forma de confeccionar ropa y textiles.
En este video, Nibaldo Mosciatti narra cómo Isaac Merritt Singer perfeccionó la máquina de coser y convirtió su invento en uno de los mayores éxitos industriales del siglo XIX.