Un día como hoy, pero hace 106 años se produjo, en la India, la masacre de Amritsar.
Esa ciudad, Amritsar, cuyo nombre significa la piscina de néctar de la inmortalidad.
Es una ciudad de casi 2 millones de habitantes y la capital mundial de la religión Sikh, la religión monoteísta de India. Pero además, Amritsar está a solo 50 kilómetros de la frontera con Pakistán, lo que la convierte en conflictiva por razones políticas y también religiosas.
Ese 13 de abril, las tropas británicas y los tristemente célebres Gurkhas, que son tropas nepalesas al servicio británico, masacraron a 379 manifestantes desarmados que estaban reunidos en el Jallianwala Bagh, (0:59) un parque de esa ciudad.
Según fuentes privadas, las víctimas serían más de 1000, con más de 1200 heridos, pero la cifra oficial es de 379 muertos. La mayor parte de ellos eran nacionalistas indios, que se encontraban allí protestando contra el alistamiento forzado de soldados indios y también por los fuertes gravámenes de guerra establecidos por los británicos, esto en plena época colonial británica. Unos días antes, y también como reacción a una escalada reciente de protestas, la ciudad había sido colocada bajo la ley marcial y entregada al general de brigada británico Reginald Dyer, quien prohibió toda reunión o asamblea en Amritsar.