La vida de Christopher Knight tomó un drástico giro cuando, en 1986, decidió abandonar la comodidad de la civilización. Con 20 años, no le avisó a su familia, dejando su trabajo como técnico en alarmas y se aventuró a vivir en la naturaleza.
Manejó su Subaru Brat 1985 hasta el lago Moosehead, uno de los más grandes de Maine, ubicado al noroeste de Estados Unidos.
En esta zona inclemente debido a las bajas temperaturas de -20°C, Knight vivió en completa soledad, robando la comida de los turistas y evitando cualquier contacto con los seres humanos.
El ermitaño, que había hablado con una persona por última vez 1986, cumplió su deseo. Pero, ¿cuál es el motivo de Knight para abandonarlo todo?
El hombre que vivió solo por 27 años
La historia de Christopher, es la de un hombre que descubrió que lo que más le hacía feliz era estar solo. Si bien en su familia, no vivió hechos estremecedores que lo hayan empujado a tomar una decisión tan radical de abandonar el contacto humano, podríamos decir que su núcleo familiar era bastante típico.
Su familia estaba compuesta por cuatro hermanos y una hermana con síndrome de Down. La madre era ama de casa, mientras su padre, que murió en 2001, era un veterano de la guerra de Corea, según consignó The Objetive.
Los Knight que vivieron en medio del bosque, aprendieron a buscar leña y recolectar frutas para hacer su propia mermelada casera.
Es justo esta vida, apacible y sin el ritmo frenético del ajetreo diario, que llamó la atención de Christopher.
El escritor Mike Finkel, quien lo visitó en la cárcel, escribió el libro “El extraño en el bosque: La extraordinaria historia del último verdadero ermitaño”, descubrió que Knight no se encontraba cómodo cuando estaba rodeado de gente. Y que esta actitud, fue la motivación para abandonar su trabajo y la compañía de su familia.
“Encontré un lugar donde estaba contento”, le dijo al periodista, 27 años después, después que el hombre fuera detenido por la policía.
La extraña vida de Christopher Knight
Según cuenta la revista GQ, Knight afirmó que durante los 27 años en que estuvo viviendo en cautiverio, ocupó para dormir una carpa, que había cubierto con nylon.
Sin embargo, surge la duda de cómo consiguió evadir a la gente por tanto tiempo. Al respecto, el hombre nunca encendió una fogata, para no levantar sospechas por el humo. Además, que se movía solamente en la noche, afirma el citado medio.
Más aún, estas proezas hicieron que Knight, fuera conocido como el ermitaño de North Pond, debido al lugar que eligió para vivir.
Solitario y esquivo, Knight que siempre estaba a sólo tres minutos de una cabaña, aprendió a hurtar silenciosamente, bajo ciertas reglas que inventó para no sentirse mal. De acuerdo con el testimonio del ermitaño, nunca rompía una ventana para entrar ni tomaba más de lo necesario.
Knight expresó que siempre sentía una oleada de vergüenza por estos hurtos. “Cada vez, era muy consciente de que estaba haciendo algo malo. No me causaba ningún placer, ninguno en absoluto”, recogió The Guardian.
En ese sentido, además de robar para sobrevivir, en qué actividades dedicaba la mayor parte del tiempo el ermitaño de Maine. “Él leyó algunos libros, hizo crucigramas… pero en realidad no tuvo ocupación la mayor parte de su tiempo. Lo que hizo fue lo que cualquiera podría llamar ‘nada"”, sostuvo Finkel, sobre Christopher.
La captura del ermitaño
Las autoridades estaban, al tanto, de un sospechoso, que solía robar alimentos, ropa y tanques de propano.
Precisamente en North Pond, los constantes robos, que eran cerca de 1.000, alertaron al guardabosques, Terry Hughes, que utilizó un detector de movimiento de tipo militar, para detectar al prófugo.
Es este artefacto que dio aviso de la ubicación, del hombre que eludió la justicia por 27 años.
Desde luego, Knight estuvo encarcelado durante siete meses en la prisión del condado de Kennebec por sus numerosos robos.
“Todo lo que tenía, excepto sus gafas, era robado”, manifestó Stephen McCausland, un portavoz de la Policía de Maine, informó El Mundo.
Ahora, con 47 años, Christopher, regresaba nuevamente a la civilización.
Por qué huyó de la civilización
Después de ser encontrado, se supieron más detalles de Knight. Como, por ejemplo, que su familia nunca presentó una denuncia por su desaparición y el motivo de los múltiples robos realizados por casi tres décadas, se debía a la comodidad que representaba hacerlo.
Guy Grieve, quien es un avezado recolector, mencionó a The Guardian, que no le sorprendió que el ermitaño decidiera robar comida. “Podía cazar, pescar y poner trampas, pero supongo que, como cualquier otro animal salvaje, veía la comodidad de los campamentos”.
Frente a la motivación, que lo llevó a alejarse de la sociedad, el periodista Mike Finkel, que tuvo acceso al único testimonio que entregó el ermitaño, afirmó que “alrededor de 500 periodistas intentaron ponerse en contacto con Chris Knight, pero él permaneció en silencio”, le dijo Finkel a la presentadora invitada del Día 6, Rachel Giese.
“Primero nunca estuvo un solo momento aburrido, en los 27 años. Nunca se sintió solo. Dijo que sentía casi lo contrario. Que se sentía total e intrincadamente conectado con todo lo demás en el mundo. Era difícil para él decir dónde terminaba su cuerpo y comenzaban los bosques. Dijo que sentía esta comunión total con la naturaleza y con el mundo exterior”, afirmó el comunicador a BBC Mundo.
“Chris Knight dijo que se sentía muy incómodo al estar cerca de otras personas. Al principio pensé que pudo tratarse de una acción específica la que lo motivó. Le pregunté: ‘¿Cometiste un delito? ¿Había algo de lo que te avergonzaras? ¿Hubo una acción específica?"”, explicó Finkel.
“Insistió en que no había nada de eso en absoluto. Dijo que el impulso para estar solo era como una fuerza gravitatoria, todo su cuerpo decía que se sentía más cómodo solo”, recogió BBC Mundo.
“No creo que vaya a encajar”, dijo el ermitaño, sobre su reincorporación a la realidad. Según una reflexión, reproducida por la revista GQ, Knight remarcó que el mundo era “demasiado colorido. La falta de estética. La crudeza. Las tonterías. Las trivialidades”, lo molestaban profundamente.