Un simple resfriado podría ser el detonante de una parálisis facial, en específico una parálisis de Bell, una condición que causa una debilidad o parálisis en los músculos de un lado de la cara.
En esta época de frío las personas son más propensas a enfermedades o infecciones respiratorias, las cuales tienen una conexión con la parálisis facial.
El doctor Federico Filippin, neurólogo de Clínica INDISA, explica que las infecciones virales, como los simples resfriados, son un factor de riesgo importante para desarrollar parálisis de Bell, un tipo de parálisis facial que representa entre el 70% a 80% de todos los casos.
Esto último es confirmado por la prestigiosa Clínica Mayo en su portal de salud, donde se afirma que la razón exacta por la que se produce la parálisis de Bell no está clara.
No obstante, el centro indica que a menudo está relacionada con infecciones virales, entre ellas enfermedades respiratorias, causadas por adenovirus, gripe o influenza B, indicando que entre los factores de riesgo están las personas con infección de las vías respiratorias superiores, como un resfriado.
Parálisis de Bell
“La parálisis facial puede ser central o periférica, en esta última se afecta el nervio facial y los músculos de la mitad superior e inferior de una hemicara; y es diferente a la parálisis facial central donde se comprometen los músculos de la mitad inferior de una hemicara”, explica el doctor Filippin.
En cuanto a las causas de su aparición, el experto afirma que entre ellos está la diabetes, enfermedades autoinmunes o traumatismos encefalocraneanos del hueso temporal, pero lo que muchos desconocen es que un virus respiratorio también puede ser el causante.
“El mecanismo es bastante claro: cuando el nervio se inflama, generalmente debido a una infección viral, queda comprimido dentro de este canal óseo, lo que interrumpe las señales que envía a los músculos faciales”, detalla el especialista.
Señales de alerta
Sobre los síntomas de la parálisis, estos suelen desarrollarse de manera característica y en distintas fases.
El primer ciclo ocurre uno o días antes de los efectos más notorios. En esta etapa se presenta: dolor detrás o delante de la oreja, posible cuadro catarral previo y algunos pacientes reportan cambios en el gusto o en la audición.
Por su parte, la fase de la parálisis presenta:
– Inicio súbito de debilidad o parálisis en un lado de la cara
– Dificultad o imposibilidad para cerrar un ojo
– Caída de la comisura labial
– Babeo
– Dificultad para comer y beber
– Sensibilidad a los sonidos fuertes
– Disminución del lagrimeo o lagrimeo excesivo
– Alteración del gusto en los dos tercios anteriores de la lengua
“En cuanto al pronóstico, sabemos que el 85% de los pacientes comienza a mostrar mejoría durante las primeras tres semanas, aunque la recuperación completa puede tomar entre 4 y 6 meses”, advierte el neurólogo.
No obstante, existe entre un 20% a 30% de pacientes que pueden desarrollar secuelas permanentes. “Ahí la importancia crucial del tratamiento temprano”, aconseja el doctor Filippin.
Tratamiento
Respecto a las opciones de tratamiento, el experto menciona que este resulta más efectivo cuando se inicia en las primeras 72 horas de presentado los síntomas.
“Puede incluir medicamentos antivirales, corticosteroides y, según el caso, rehabilitación facial específica. La evidencia médica acumulada demuestra que la atención temprana es crucial para optimizar la recuperación”, añade.
Por otro lado, el neurólogo entrega una serie de recomendaciones para las personas ante la presencia de síntomas.
– Buscar atención médica inmediata ante cualquier asimetría facial repentina.
– Proteger el ojo afectado si no puede cerrarse completamente con una gasa en la noche y con lentes para el sol en el exterior
– Seguir el tratamiento prescrito de manera rigurosa