Fotografía: Hans Scott | Agencia UNO

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  • En medio de la crisis que enfrenta la rama castrense en distintos flancos judiciales, el organismo dirigido por Jorge Bermúdez, inició una indagatoria para determinar por qué el auditor de justicia del Ejército, general Felipe Cunich Mas, intentó presionar a tres exmiembros del alto mando, intentando que se inculparan en un sumario administrativo, y así salvar a excomandantes en jefe de la responsabilidad fiscal. Ello, por el pago de honorarios por trabajos no realizados, a funcionarios que perdieron sus aportes en el Fondo de Ayuda Mutua que operó hasta 2006 y que según la fiscalía superarían los 3.000 millones de pesos. El asunto se complica, porque el pasado 22 de noviembre, declaró en las oficinas de Teatinos 56, el exjefe del Comando de Personal, general Daniel Aberl. Según su abogado, el exoficial testimonió que la motivación del auditor Cunich Mas, no sería otra que proteger al jefe institucional Ricardo Martínez Menanteau. Los hechos, según fuentes de la entidad revisora, son “altamente complejos”, por lo ayer se realizó un inédito careo en Teatinos 56, que incluyó a cuatro generales, como una forma de aclarar lo que hasta ahora son más dudas que certezas. Sobre todo, de quién provino la orden. La historia, la revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    La Contraloría inició de oficio una nueva investigación que afecta al Ejército. Esta vez para determinar si el auditor de justicia, el general Felipe Cunich Mas, presionó a exmiembros del alto mando para que se inculparan en una indagatoria interna, con el fin de salvar a excomandantes en jefe de la responsabilidad administrativa, como también si los hechos alcanzan al titular institucional, Ricardo Martínez Menanteau.

    El organismo fiscalizador inició esta indagatoria, en paralelo a que la institución armada cerrara sin responsables el sumario para determinar por qué se pagaron honorarios con plata fiscal por trabajos no realizados, a funcionarios que perdieron sus aportes en el Fondo de Ayuda Mutua (FAM).

    El sistema aludido, funcionó como una suerte de financiera informal desde los años 50, donde militares encuadrados en Coyhaique depositaban mes a mes, para luego cobrar una vez que pasaban a retiro. El sistema colapsó en 2006 y el entonces jefe del Ejército Óscar Izurieta diseñó la fórmula para devolver lo que habían perdido sus camaradas. En una entrevista con este medio hace unos meses, Izurieta reconoció el hecho, pero indicó que se buscó dar solución dentro de los marcos de la legalidad.

    Es este diseño interno, el que hoy está bajo investigación del Ministerio Público y según el fiscal regional de Aysén, Carlos Palma, quien está a cargo del caso, el perjuicio fiscal supera los 3.000 millones de pesos.

    De acuerdo a los antecedentes obtenidos por la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, uno de los denunciantes es el exjefe del Comando de Personal del Ejército, el general (r) Daniel Aberl, quien ya declaró en el organismo fiscalizador el pasado 22 de noviembre. En la oportunidad testimonió que Cunich Mas efectivamente lo convocó en abril pasado -en un café- para que respondiera sobre una pauta preparada, la que sería incluida en el sumario administrativo. Si en ella asumía su responsabilidad, a cambio sería recontratado en algún puesto.

    La información fue confirmada en exclusiva a este medio por el abogado Rodrigo Arancibia, patrocinante de Aberl.

    “Los indicios que hoy constan son bastantes fuertes para poder determinar (…) si es efectiva la denuncia de que el auditor general del Ejército trató de intervenir de alguna manera en los sumarios administrativos a tres generales en retiro para que asumieran la responsabilidad. (…) Como los relatos son tan verídicos, son tan fuertes, hay méritos para la investigación”, apuntó.

    Según indicó Arancibia, una de las preguntas que formuló el fiscalizador de Contraloría fue respecto de cuál sería la motivación de Cunich Mas, para tratar de presionarlo.

    “Don Daniel Aberl responde en la Contraloría que, a juicio de él, sin tener más antecedentes, pero como no se ve ninguna motivación personal del auditor del Ejército en esta causa, lo único que podría entrever, es para proteger a su superior directo, el actual comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau. Y es la primera que salta a la vista, porque el señor Felipe Cunich no guarda ninguna relación con esta causa”, explicó Arancibia.

    Actualmente, Aberl enfrenta una querella por fraude al fisco interpuesta hace pocos meses por el Consejo de Defensa del Estado (CDE), que incluyen a otros 25 ex uniformados por el caso FAM, indagatoria a cargo del fiscal regional de Aysén, Carlos Palma. Básicamente se le imputa a Aberl, haber seguido pagando sueldos irregulares con platas fiscales, aún cuando informó debidamente de las anomalías a la superioridad.

    Al respecto, Arancibia agregó que existen también otros antecedentes relativos a una posible responsabilidad administrativa de Martínez Menanteau, ya que en 2015 este último fungía como jefe del Estado Mayor, es decir el superior jerárquico de su defendido. De acuerdo a esta versión, el actual jefe del Ejército también debió estar en conocimiento de los pagos a los afectados por el FAM y los justificó.

    A las denuncias de Aberl en Contraloría, se suman los exgenerales Rodrigo Díaz Amechazurra y Fernando San Cristóbal, quienes fungieron como jefes de División en Coyhaique en 2012 y 2015, respectivamente, quienes implementaron los pagos por órdenes superiores, sin cuestionarse su legalidad. Ambos, a través de una presentación de agosto pasado, a la que accedió Radio Bío Bío, hicieron ver los hechos a Martínez Menanteau.

    De acuerdo al documento el general Cunich Mas también les ofreció que se responsabilizaran, hecho que rechazaron de forma tajante.

    Careo inédito

    De acuerdo a fuentes del organismo fiscalizador, los hechos son “altamente complejos”, ya que revelarían que un miembro del alto mando en ejercicio, intentó manipular el resultado de una investigación administrativa, a cambio de una prestación económica, al menos en el caso de Aberl.

    Ahora bien, el auditor del Ejército no tiene injerencia directa en los sumarios, por lo que los llamados y reuniones con los generales mencionados, carecen al menos hasta ahora, de una explicación racional, salvo que cumplió una orden superior.

    Para aclarar las dudas, la Contraloría citó a Díaz, San Cristóbal y Aberl para desarrollar un careo con Cunich Mas, hecho inédito de acuerdo a varios abogados expertos en derecho administrativo, consultados por Radio Bío Bío.

    La diligencia, que se realizó ayer entre las 15 y 17 horas en las oficinas de Teatinos 56 le permitió al fiscal administrativo contrastar las versiones de los presentes.

    “En los años que llevo de ejercicio, nunca he visto que la Contraloría inicie una investigación para determinar si el auditor del Ejército ejerció algún tipo de presión para influir en un sumario administrativo. Es muy particular”, explicó el abogado Arancibia.

    Otra mirada

    En el careo, según supo este medio, Díaz, San Cristóbal y Aberl mantuvieron sus dichos e insistieron en la supuesta motivación del auditor del Ejército.

    El general Cunic Mas fue contactado por Radio Bío Bío e inquirido respecto a las acusaciones formuladas por sus camaradas en torno a un intento de presión para que se responsabilizaran de los hechos investigados, como una forma de cerrar de forma rápida el sumario ordenado por Contraloría.

    Al respecto, señaló que su labor solo tuvo por objeto entregarles la copia de la indagatoria administrativa, atendido que Díaz y San Cristóbal, fueron los jefes de la zona de Coyhaique, mientras que Aberl el jefe de Personal del Ejército. Y en ese contexto, les cabía responsabilidad de mando. “Los llamados a responder son los jefes de las unidades cuestionadas”, explicó.

    Apuntó que a Díaz y San Cristóbal los citó en su oficina institucional, mientras que con Aberl la reunión se produjo en un café en Providencia, “atendido que estaba complicado de tiempo y no podía ir a la oficina”.

    – ¿General, pero por qué hizo esto? ¿De quién vino la orden?

    – Es que no hubo una orden. Yo informé al mando. De hecho (Díaz y San Cristóbal) salieron muy agradecidos por la deferencia y todo lo demás”.

    – Pero para clarificar. ¿Usted le informó al comandante en jefe o él le pidió que hiciera la gestión?

    – No. Yo le informé que realizaría esta gestión.

    – Pero esto surgió por voluntad suya.

    – Es que el comandante en jefe tiene tantas cosas, que por eso que tiene asesores.

    – ¿Pero la decisión?

    – Normalmente existen reuniones de coordinación. Y los informes finales de la Contraloría, llegan a la Contraloría del Ejército (…) y al llegar los informes, la reacción lógica institucional es que sería bueno que lo conocieran, porque se acababan de ir a retiro y ojalá pudieran dar un aportes, en el sentido de que esto fue así o no fue así.

    ¿Y el careo de hoy, cómo lo vivió?

    – Bueno, nos conocemos hace mucho tiempo… Bien.

    Los tres generales hablan de que usted los llamó a autoinculparse y que además usted les entregó una pauta para responder en el sumario.

    – Sí, pero es solo un general el que dice que yo le pasé un papel. Y yo eso no lo he hecho en mi vida.

    ¿Y por qué el diría eso?

    – Lo que voy a decir son meras apreciaciones, pero si hay alguien que pudiera estar un poquito complicado, son los generales que estaban a cargo de este tema.

    Entonces usted no le entregó nada, al menos nada que tuvieran que responder.

    – No. Además dicen ellos que yo los llamé a autoinculparse, que asumieran su responsabilidad. Usted comprenderá que si yo soy general a cargo de una cosa y pasa algo en la unidad bajo mi mando, podré tener alguna responsabilidad. Que corresponda o no corresponda.. Pero yo no lo voy a decir a un general más antiguo que yo vaya y diga esto. Eso es un imposible. Es para que te manden a la cresta de inmediato. No tiene ninguna lógica.

    Este medio intentó obtener una versión institucional de parte del Ejército, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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