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El declive de Jair Bolsonaro a seis meses de llegar al poder en Brasil

Por Diego Vera
La información es de Deutsche Welle

01 julio 2019 | 09:30

Videos obscenos, fanfarronería, muchos tuits y poca política real. En sus seis turbulentos meses como presidente, Jair Messias Bolsonaro ha perdido mucho capital político y ha decepcionado a quienes creyeron en sus promesas. El balance: solo el 32 por ciento de los brasileños están satisfechos con su trabajo, según un estudio publicado el jueves pasado. La tendencia: su aprobación seguirá en picada.

“Los resultados de la encuesta no son de extrañar”, dijo el politólogo Marco Aurélio Nogueira a DW.

“En seis meses no ha logrado nada”, añádió. Su proyecto favorito, la liberalización de las leyes de armas, ha fracasado por la resistencia del Congreso. E incluso la lucha contra la corrupción, que él había anunciado en la campaña electoral, no ha progresado.

En temas de corrupción, “él mismo está metido en un lío profundo”, señaló Nogueira. Se dice que su propio partido, el Partido Social Liberal (PSL), ha recurrido a irregularidades en la financiación de la campaña.

Además, su hijo Flávio Bolsonaro está involucrado en dudosas transacciones de bienes raíces y se dice que ha contratado irregularmente a empleados en su gabinete. Incluidos representantes del inframundo de Río de Janeiro.

Estos problemas no serían tan obvios si la economía funcionara, aseguró el analista Oliver Stuenkel de la Fundación Getúlio Vargas a DW. En el tema económico prevalece incluso una gran decepción. Y es que el banco central acaba de reducir su pronóstico de crecimiento para 2019 de 2 a 0.8 por ciento.

Tensiones con el Congreso

Los mercados habían puesto sus esperanzas en el ministro de economía neoliberal, Paulo Guedes. No obstante, no ha tenido la libertad política necesaria, afirma Stuenkel.

Esto se debe principalmente al propio presidente, que prefiere evitar decisiones impopulares, como los recortes de pensiones y las privatizaciones de empresas estatales.

“Los mercados ya han notado que Guedes tiene dificultades para hacer cumplir sus planes”, afirmó Stuenkel.

En particular, a Guedes le duele que el Congreso haya demolido su reforma de pensiones y haya hecho, en vez, su propio borrador. Así, el Congreso muestra más interés en la reforma de pensiones que en el propio presidente; la reforma probablemente no será aprobada gracias al Gobierno, sino a pesar de este, considera Stuenkel. Y Nogueira agrega: “Ciertamente, Bolsonaro no podrá atribuirse esto como una victoria propia”.

Según Oliver Stuenkel, Bolsonaro no está en condiciones de trabajar constructivamente con el Congreso. Es por este mismo motivo que su muy anunciada “Nueva política” (Nova Política) ha fracasado; Bolsonaro ha querido gobernar sin una base firme, buscando mayorías para cada nueva legislación.

Además, en vista de los escándalos de corrupción que rodeaban la campaña y el financiamiento del partido, Bolsonaro había anunciado el fin de la corrupción y del nepotismo político.

No obstante, el Congreso no le ha seguido su juego. Por lo que surge la pregunta: ¿hasta qué punto el presidente regresará a su forma antigua de hacer política para llevar a cabo sus planes?

“Por más que quisiese, no sería capaz de eso”, apunta Stuenkel. Porque además de habilidad y experiencia, simplemente carece del deseo de gobernar, añade.

“Él sigue siendo un detractor de la política. Dudo que realmente tenga ganas de gobernar de la manera tradicional. Debido a que este es un desafío difícil, requiere un gran conocimiento de la naturaleza humana y el interés de buscar el consenso. En mi opinión, él no tiene la competencia necesaria”, conluye Stuenkel.

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Un gabinete conflictivo

Esto hace también que la cohesión del gabinete sea complicada. La constante lucha de poder entre los antiglobalistas, los militares y los economistas liberales hace que la política nacional y exterior de Brasil sea actualmente completamente impredecible, manifiesta Stuenkel.

Recientemente, los “antiglobalistas” cercanos a Olavo de Carvalho, el gurú de la nueva derecha brasileña y líder de pensamiento para Bolsonaro y sus hijos, han ganado ventaja. Los “antiglobalistas” han advertido contra la “conspiración del mundo marxista”, que desde hace mucho tiempo se ha infiltrado en instituciones globales como las Naciones Unidas y ha concebido “mentiras como el cambio climático”.

En este contexto, varios militares altamente condecorados –quienes favorecen un Gobierno más sobrio– tuvieron que dejar sus puestos; al no tener experiencia política, estos se involucraron en luchas innecesarias de poder con el entorno cercano de Bolsonaro.

Incluido también está el ministro de Justicia, Sergio Moro, exestrella del gabinete. Moro, como juez federal, había logrado llevar al expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, el archienemigo de Bolsonaro, tras las rejas. Pero después de la publicación de supuestas conversaciones entre Moro y los fiscales de investigación, el futuro político del ministro se ha ensombrecido, dice Stuenkel.

Dada la discrepancia en el gabinete, Bolsonaro ahora se está enfocando cada vez más en sus familiares y amigos más cercanos para llenar puestos importantes. “Queda claro que el busca lealtad antes que nada, e incluso gente competente tiene que irse si no lo elogian públicamente”, afirmó Stuenkel. En particular, la obligada pleitesía a Bolsonaro ha disgustado a militares.

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Aislado en política exterior

También en política exterior aumentan las discrepancias, así como sucedió recientemente entre Bolsonaro y la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la cuestión de la deforestación de la selva amazónica. Hace apenas unos años, Alemania y Brasil habían trabajado juntos constructivamente.

“En los últimos meses, Brasil se ha convertido internacionalmente en un socio muy difícil “, indicó Stuenkel. La naturaleza rabiosa de Bolsonaro es contraproducente. “Él prefiere la confrontación, el caos y proyectar públicamente enemistad, ese es su estilo, y eso no va a cambiar mucho”.

En específico, Brasil se aisló por su salida del debate climático y del pacto migratorio. “Brasil siempre ha defendido la confiabilidad y la previsibilidad y ha estado siempre a favor de la cooperación internacional; ahora Brasil ya no desempeña un papel constructivo a nivel internacional”, dijo Stuenkel.

Así, Bolsonaro sigue siendo tan solo una fuga de escape. Dado que trabaja mejor durante la campaña electoral –al igual que su ídolo Donald Trump– que en la rutina diaria del Gobierno, Bolsonaro ya está hablando de su reelección en 2022. “Debido a que no tiene nada en concreto que ostentar, Bolsonaro ahora busca que su discurso sobre la elección de 2022 haga que sus seguidores y su curso se mantengan”, apuntó Nogueira.