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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Larry Stefanki, reconocido entrenador de tenis, reveló en un podcast conducido por Andy Roddick su admiración por el talento único de Marcelo Ríos, quien considera uno de los jugadores más dotados que ha entrenado. Destaca la sensibilidad del chileno para la pelota y su capacidad para cambiar la dirección con naturalidad. Aunque el estilo creativo de Ríos era una virtud, también presentaba desafíos para su entrenador. Stefanki enfatiza la importancia de dar estructura sin limitar la creatividad del jugador.

Larry Stefanki pasó buena parte de su carrera sentado en el banco de entrenadores junto a algunos de los nombres más influyentes del tenis masculino. En su currículum aparecen figuras como John McEnroe, Marcelo Ríos, Yevgeny Kafelnikov, Fernando González y Andy Roddick.

Con varios de ellos vivió campañas en la cima del circuito y presenció de cerca cómo se construyen, y también cómo se desmoronan, las carreras en la élite del tenis.

Durante una conversación en el podcast Served, conducido por Roddick, el coach estadounidense alabó el talento irrepetible del chileno Marcelo Ríos.

El ‘Chino’, que alcanzó el número uno del mundo en 1998 y ganó 18 títulos ATP, dejó una huella particular en Stefanki, quien lo ubica entre los jugadores más dotados que vio en una cancha.

Ríos fue el jugador más talentoso, después de McEnroe, al que entrené. Venía con un don natural. Sus manos, su sensibilidad para la pelota, la forma en que podía cambiar la dirección… eso no se enseña”, expresó.

“Su mente funcionaba como la de un artista. Tenía todos los golpes del libro. Y a veces, cuando tienes todos los golpes, lo más difícil es decidir cuál no usar”, añadió.

El estilo de Ríos, marcado por la creatividad y la capacidad para improvisar, fue una de sus mayores virtudes… y, a veces, también un desafío para su entrenador.

Stefanki recuerda que con jugadores así el objetivo no es limitar el talento, sino darle un marco que lo haga más efectivo en la competencia.

Tienes que darles estructura sin matar su creatividad. Si intentas convertir a un jugador así en un robot, pierdes lo que lo hace especial. Pero si no le das algo de disciplina en cómo usa esos golpes, el partido se vuelve un caos”, expresó.

Durante su carrera, el ‘Zurdo de Vitacura’ construyó una reputación de jugador impredecible. Sus rivales rara vez podían anticipar qué haría en el siguiente golpe: un cambio de dirección inesperado, un ángulo imposible o un cambio de ritmo repentino podían aparecer en cualquier momento.

Pero incluso esa creatividad, advierte Stefanki, tiene límites cuando se compite al más alto nivel. “En algún momento no puedes jugar como si fuera un acto de circo ahí afuera”, dijo.

Tienes que decidir qué gana el partido. Los mejores jugadores descubren cómo simplificar las cosas en los momentos adecuados”, sentenció.