Mientras otros corredores se rehidratan o reponen fuerzas cen la meta de Ultra Paine, Miguel Esteban camina abrazado a una figura de la Virgen de Schoenstatt.
Está tranquilo, recuperándose de los 14 kilómetros de trail running que acaba de completar a sus 62 años. Hace un mes, que completara un circuito así de exigente, parecía una epopeya.
“Tuve una otitis que casi me destruyó. Estuve 18 días hospitalizado”, cuenta Esteban a BioBioChile. Y hace seis años, los médicos le dijeron que solo le quedaban tres meses de vida.
Un agresivo cáncer fue un mazazo para él y su familia. Y el diagnóstico de los doctores aun más. Comenzó un tratamiento que no haría más que guiarlo en sus últimos días. “Pero yo tengo mucha fe”, dejó en claro Miguel.
Los tratamientos empezaron a funcionar en el cuerpo del corredor. Y si se caía uno, comenzaba con otro. Se sometió a una primera cirugía. Luego la segunda. Los meses transcurrían y Esteban seguía respirando.
“Perdí la tiroides, estoy lleno de malla en en el estómago, una hernia diafragmática me tuvo tres días en coma… Y estoy vivo. Decidí vivir porque Dios me dio el camino”, comenta.
Tuvo en vilo su viaje a Ultra Paine
Miguel Esteban sonríe relajado mientras se explaya al micrófono. No pareciera que la muerte lo ha acechado varias veces. Tampoco que acaba de recorrer 14 kilómetros de sendero en 02:44:19 horas.
Si bien la etapa más compleja de su cáncer fue superada, las secuelas siguen complicándolo de vez en cuando.
De hecho, hace solo unas semanas, una otitis que parecía simple lo mandó a la clínica y lo mantuvo hospitalizado 18 días. Su esperado viaje a la Patagonia quedó en vilo.
“Hace dos semanas todos me estaban echando para atrás. El mecanismo inmunitario pensó que había algo raro y casi me destruyó. Yo dije ‘voy igual’. Mi oncólogo me autorizó y mi familia, que es mi fuerza y vino a verme, también”, se ríe Miguel.
“Caminé muy rápido, las bajadas troté, me faltó un poco de músculo porque había perdido harto con la última hospitalización. Pero hice dos horas y media, es una locura, es maravilloso. Estar acá, en este ambiente que es una fiesta, es sano. Hacer deporte es vida”, añade el corredor.
Según Esteban, han sido las carreras como Ultra Paine las que le han dado una segunda vida.
“Con el deporte, con la fuerza, se ayuda a que el sistema inmune combata de mejor manera el cáncer y que el tratamiento de inmunoterapia el cuerpo lo acepte y lo tolere mejor. El resto es tan imprevisible como que te puede dar un ACV o una muerte súbita. Pero, por otro lado, me tiene vivo. Esto es vida”, remarca Miguel.
Otro punto importante en su recuperación, asegura, ha sido su familia: “Si yo no tuviera la familia que tengo, jamás habría podido soportar. Eso le pasa a mucha gente, que se enferman y no tienen quien los apoye o no están los temas de economía”.
Una experiencia que pretender perdurar
Pocos pueden afirmar sentirse preparados para enterarte que te quedan tres meses de vida. O que un cercano pasará por un escenario idéntico. Eso pretende cambiarlo Miguel Esteban.
El corredor, durante los días que estuvo hospitalizado por otitis, decidió escribir un libro donde contará su experiencia y cómo pasó de estar desahuciado a completar un trail running de 14 kilómetros.
Ya sea como autoayuda, una guía para cercanos o hasta de consejos económicos, Esteban espera que su testimonio puede servir a que las personas se mantengan firmes ante un escenario así de adverso.
“Tuve dos amigos que murieron hace tres meses. Uno tenía ninguna previsión y el otro se entregó en los tratamientos. Muy poca gente sabe que a veces un seguro puede ser crucial. Eso y cómo tú te enfrentas durante la enfermedad es algo que me gustaría enseñar”, señala Miguel.
“Un hijo de este amigo que falleció me decía ‘lástima que yo no hablé todo con mi padre’. Pensé cuántas veces se nos muere un familiar y no le dijiste ‘te quiero, te amo, gracias por todo lo que me apoyaste’. Hoy todos vivimos a 500 kilómetros por hora, yo era papá-mamá de mis hijos, administraba una empresa, dirigía una casa de acogida y además trataba de sobrevivir. Eso me pasó la cuenta”, recuerda el corredor.
Por último, Esteban sostiene que un propósito claro también da fuerzas en momentos difíciles: “Lo que uno nunca tiene que olvidarse es que siempre tiene que soñar y tener un anhelo. Ya sea este trail o lo que sea”.
Miguel tiene claro su próximo anhelo. Su familia aun no lo sabe, pero tiene relación con Ultra Paine. Y una distancia superior a los 14 kilómetros.