La decisión de permitir que deportistas de Rusia y Bielorrusia vuelvan a competir bajo sus banderas en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milan-Cortina ha genero revuelo y reacciones.
La medida, aprobada en septiembre de 2025 por la Asamblea del Comité Paralímpico Internacional (IPC), ha provocado reacciones encontradas dentro del movimiento paralímpico y ya se traduce en gestos de protesta de varios países.
En total, seis deportistas rusos y cuatro bielorrusos tienen previsto participar representando oficialmente a sus países, después de que se levantara la sanción que desde 2022 les impedía competir con sus símbolos nacionales.
La sanción había sido impuesta tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, con apoyo de Bielorrusia. Durante más de tres años, los atletas de ambos países quedaron excluidos de competir bajo sus banderas. Sin embargo, la Asamblea del IPC decidió revertir esa medida por mayoría de votos, en una decisión que no contó con unanimidad.
El presidente del Comité Paralímpico Internacional, Andrew Parsons, defendió la resolución recordando que el proceso fue fruto de la votación de los miembros del organismo.
“Esto se aprobó en la última Asamblea por mayoría. Es importante decir que el hecho de que un país esté en guerra no va en contra de la constitución del IPC. Hay muchos países en el mundo, en este momento, en conflicto. Lo que pasó con Rusia y Bielorrusia es que después de los Juegos de 2022, vimos que ellos utilizaron el movimiento paralímpico para promocionar la guerra”, dijo Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional, a EFE el pasado 3 de marzo.
El dirigente explicó que la sanción original respondió al uso político del deporte por parte de ambos países. “Sus atletas utilizaron sus símbolos y eso no se puede permitir, por eso la suspensión”, dijo.
“Esta Asamblea se ha reunido tres veces y tomó decisiones distintas. Primero suspensión total, luego parcial y después no suspensión”, añadió. Según Parsons, el contexto que llevó a la suspensión inicial ya no era el mismo cuando se votó en 2025.
El presidente del IPC también reconoció que la decisión ha generado malestar entre varios países, pero insistió en que el organismo respetará las reacciones que puedan surgir.
La controversia ya se refleja en la ceremonia de inauguración, que será este viernes. Una docena de países –Canadá, Croacia, República Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Polonia, Países Bajos, Ucrania, Alemania y Francia– ha anunciado que no estarán presentes como gesto de protesta.
Además, la inauguración tendrá un formato atípico. Debido a las grandes distancias entre sedes y a que varios deportistas compiten al día siguiente, muchos comités no enviarán atletas a desfilar. Como alternativa, el IPC ofreció que cada país envíe un vídeo de su abanderado mientras un voluntario portará la bandera nacional cuando se anuncie el nombre de la delegación.