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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Trágica noticia en Norfolk, Inglaterra: Margaret ‘Maggie’ Davies, de 80 años, falleció al ser pisoteada accidentalmente por su caballo Benny. El suceso ocurrió cuando el animal se asustó, derribándola y causándole graves lesiones en el pecho. A pesar de los esfuerzos médicos, Maggie desarrolló neumonía y falleció semanas después. Reconocida en el mundo ecuestre, su esposo la recordó como amante de los animales.

Una trágica y desafortunada escena conmocionó a la comunidad ecuestre de Norfolk, Inglaterra. Margaret ‘Maggie’ Davies, de 80 años, falleció tras ser pisoteada por su querido caballo Benny, un Connemara de color bayo.

De acuerdo a The Sun, el incidente ocurrió el pasado 8 de agosto cuando el animal se asustó repentinamente mientras ella lo conducía a su potrero.

Según se reveló en la investigación forense, el caballo se desvió bruscamente y botó a la veterana campeona al suelo, pisándola accidentalmente. La mujer fue trasladada de inmediato al Hospital Universitario de Norfolk y Norwich, donde se le diagnosticaron lesiones graves en el pecho, incluyendo fracturas en el esternón y la clavícula.

A pesar de recibir cuidados intensivos, Maggie desarrolló neumonía durante su hospitalización y falleció el 24 de agosto. La forense Johanna Thompson concluyó que la causa de la muerte fue accidental, resultado directo de las lesiones sufridas durante el accidente.

Maggie fue una figura muy respetada en el mundo ecuestre local. Dedicó su vida a la crianza, entrenamiento y competencia con caballos, participando en disciplinas como doma clásica, salto y cross country tanto a nivel nacional como internacional.

Su esposo, el Dr. Peter Davies, expresó un emotivo homenaje destacando el profundo amor de Maggie por los animales y su conexión natural con ellos. “Era como una Santa Francisca de Norfolk”, dijo conmovido.

El accidente se produjo mientras Maggie cuidaba de uno de sus dos caballos, a pesar de haber dejado de montar seis meses antes por motivos de salud. Su médico le había aconsejado alejarse del mundo ecuestre tras varias caídas previas, pero su pasión era más fuerte que el riesgo.

El Carousel Riding Club, del cual Maggie fue presidenta y miembro fundadora, también lamentó profundamente su pérdida. En su sitio web, la describieron como una mujer apasionada y conocedora, cuyo legado permanecerá en los corazones de quienes compartieron su amor por los caballos.