Curicó Unido y Universidad Católica protagonizaron uno de los duelos más extraños del que se tenga recuerdo. Luego del incendio que afectó a dependencias del estadio La Granja y el posterior apagón el pasado 15 de octubre, ayer se retomó el duelo para disputar los restantes 40 minutos.

Se hizo, además, con un penal a favor de la UC que fue cobrado el primer día de partido y que, por adelantamiento del portero Fabián Cerda, quien contuvo en dos ocasiones, se ejecutó tres veces.

Si bien todo estuvo acorde al reglamento, hubo una jugada que, minutos después, rompió toda normativa y que tuvo al VAR como protagonista.

El juez Nicolás Gamboa cobró a los 89 minutos penal a favor de Curicó por infracción de Germán Lanaro, por lo que el árbitro le mostró se segunda tarjeta amarilla y lo expulsó.

Sin embargo, tras revisar la infracción en el VAR, Gamboa optó por mantener la pena máxima y quitarle la cartulina al defensa cruzado, algo que no está permitido.

De acuerdo al normativo FIFA, el VAR puede asistir al árbitro únicamente en caso de que se produzca un “error claro, obvio y manifiesto” o un “incidente grave inadvertido” en relación con: gol/no gol; penal/no penal; tarjeta roja directa (no así la segunda tarjeta amarilla/amonestación); y confusión de identidad.

Lo anterior también fue comentado por el retirado árbitro nacional Pablo Pozo. “Efectivamente el VAR no es para anular tarjetas amarillas. Si el árbitro lo mostró la debe mantener. Si era la segunda amarilla la debe mantener mostrando la tarjeta roja”, comentó en redes sociales.

Es decir, a menos que el juez hubiese revertido su cobro y anulado el penal, la tarjeta amarilla a Lanaro se debió mantener y, por tanto, su expulsión del partido.

Una falla que pasó inadvertida gracias al triunfo ‘albirrojo’, que se impuso por 3-2 ante el líder del Campeonato Nacional.