La decisión de Gianni Infantino de instalar una oficina de la FIFA en la Trump Tower de Nueva York vuelve a poner bajo escrutinio la relación entre el máximo dirigente del fútbol mundial y el presidente estadounidense, Donald Trump.
El contrato, firmado en mayo de 2025, compromete al organismo deportivo a pagar cuatro millones de dólares durante siete años y siete meses por un espacio de oficinas en el edificio propiedad de la familia Trump.
Según una investigación del diario francés Le Monde, que asegura haber accedido a documentos internos de la FIFA, el acuerdo contempla el alquiler de unos 450 metros cuadrados en la torre de 58 plantas situada en la Quinta Avenida, cuya gestión está vinculada a Eric Trump, hijo del mandatario estadounidense.
El periódico sostiene que el espacio ha permanecido vacío, una circunstancia que alimenta las dudas sobre las condiciones y los motivos de la operación.
Consultada por Le Monde, la FIFA defendió que el importe pactado corresponde al precio de mercado. Sin embargo, el rotativo cuestiona la decisión de elegir ese inmueble, especialmente porque, a diferencia de lo ocurrido con las oficinas que el organismo instaló en Miami para sus servicios jurídicos, el alquiler en Nueva York se habría cerrado sin una licitación pública ni una consulta previa de otras alternativas.
La FIFA justificó oficialmente la apertura de esta sede por la celebración del Mundial de Clubes de 2025 y, principalmente, por la Copa del Mundo de 2026, que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. No obstante, la escasa información facilitada sobre el contrato, incluso dentro de la propia organización, ha suscitado interrogantes sobre la transparencia del proceso y los criterios empleados para seleccionar el inmueble.
El acuerdo sale a la luz mientras el Congreso estadounidense examina los vínculos entre Infantino y Trump. Jamie Raskin, senador demócrata por Maryland e integrante de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, ha solicitado interrogar al presidente de la FIFA y reclamado documentación relacionada con la relación del organismo con la Casa Blanca.
En septiembre pasado, Raskin denunció la falta de cooperación tanto de la FIFA como de la Administración estadounidense.