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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El escándalo financiero del Manchester City llegó a su punto más álgido en Anfield, donde la plantilla fue recibida con abucheos, pancartas y acusaciones por las supuestas irregularidades económicas del club. Los aficionados del Liverpool protestaron con banderas, disfraces de presos y referencias a los 114 cargos contra el City. La tensión se sintió en el estadio y en los alrededores, con billetes falsos en el campo y mensajes provocadores hacia el equipo de Guardiola.

El escándalo financiero que sacude al Manchester City tuvo un capítulo cargado de tensión en Anfield. Este domingo, antes del duelo ante el Liverpool por la quinta jornada de la Premier League, la plantilla de los Sky Blues fue recibida con una pifiadera monumental, pancartas provocadoras y una lluvia de acusaciones por las presuntas irregularidades económicas que pesan sobre el club.

Las gradas del estadio de los Reds se convirtieron en un escenario de protesta. Banderas, camisetas, disfraces de presos y referencias al número 114 -la cifra de cargos que afronta el City por supuestas infracciones financieras cometidas durante nueve temporadas, entre 2009-2010 y 2017-2018- marcaron el ambiente previo al encuentro.

Los aficionados locales no se guardaron nada. “Culpables” y “tramposos” fueron algunos de los calificativos dirigidos al conjunto dirigido por Pep Guardiola, mientras billetes falsos caían sobre el terreno de juego como símbolo del conflicto que rodea las cuentas del vigente protagonista de la élite inglesa.

Las pancartas también apuntaron directamente al poderío deportivo del City. Una de las más llamativas exhibía la frase “all your stars are fading away” (todas tus estrellas se están apagando), mientras otra lanzaba un mensaje todavía más contundente: “Después de todo, nos robaron a todos”.

La hostilidad, sin embargo, no se limitó al interior de Anfield. En los alrededores del estadio, un numeroso grupo de seguidores visitantes tuvo que ser escoltado ante las amenazas de aficionados del Liverpool, en una previa marcada por la tensión y el rechazo hacia el equipo ciudadano.