El portugués Jose Mourinho, entrenador del Real Madrid, denunció que todo lo que rodeó al arbitraje del derbi (que perdió su equipo 2-1 ante el Atlético) fue “muy extraño”.
Incluso, en la rueda de prensa posterior mostró dos imágenes con las que pidió tarjetas rojas por entradas de Cuti Romero a Jude Bellingham y de Kang-in Lee a Federico Valverde.
“Podríamos ahorrarnos la conferencia. La historia del partido está aquí”, dijo, mostrando los registros antes señalados.
“Son dos tarjetas rojas claras. Con las dificultades que tuvimos nosotros, once contra diez, podemos imaginar lo que hubieran sido 50 minutos de once de nosotros contra nueve de ellos”, agregó.
Mourinho, claramente molesto, señaló: “Me tengo que limitar a abrazar a mis jugadores, que han dado todo y han hecho un primer tiempo de gran clase y personalidad, trabajando para ganar en el segundo tiempo”.
Mourinho contra el arbitraje: “Deben estar felices”
El luso, aún más punzante, cargó contra el Atlético de Madrid y sobre todo, contra el comité arbitral a cargo del ‘derbi’.
“Quien tiene que estar feliz es la gente del Atlético y el Comité Técnico de Árbitros (CTA) por su designación arbitral. Ha sido todo muy extraño. Primero, una semana antes ya se sabía quién era el árbitro, cuando, según me dicen, esto es 24 horas antes”, aseveró.
Para ‘The Special One’ también fue criticable la designación del árbitro: “Después, se mete a un árbitro de 41 años -Miguel Ángel Ortiz-, sin internacionalidades, que no será porque es un gran árbitro. Después, el pobre no ha podido con la presión. Que es una presión de los años 80, se ve muy poco en los días de hoy”.
“Después, el señor Trujillo -Daniel Jesús Trujillo-, que ha sido el árbitro del VAR, lo ha llamado a la primera roja y no le ha llamado en la segunda, que es más grande que la primera. Este señor tiene una historia muy completa como árbitro de VAR en los partidos del Real Madrid. Es un árbitro de VAR con mucha historia”, resaltó.
No dejando títere con cabeza, antes de finalizar Mourinho expresó su “enhorabuena al comité de designación arbitral” y a la vez, el orgullo por sus dirigidos.
“Los chicos se van tristes, pero con un abrazo de su entrenador. No es fácil estar en el campo como están ellos. Lo que nuestros jugadores sienten en el campo no es normal -en referencia a la diferencia, en su opinión, de criterio arbitral-. Es buen sentimiento para mí el no tener nada que reprochar a mis jugadores”, finalizó.