El duelo que la UC y Boca Juniors deben disputar el próximo martes 7 de abril, por la primera fecha de la fase grupal de la Copa Libertadores, sumó un nuevo capítulo en la polémica por el escenario.
Recordemos que Cruzados había adoptado la decisión de la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana de no conceder entradas a hinchas visitantes, al ser catalogado el juego de ‘alto riesgo’.
Sin embargo, el gigante argentino presionó y reclamó a Conmebol, y el ente rector sudamericano exigió a Cruzados entregar 2 mil tickets para los forasteros, pasando por encima de la determinación de las autoridades gubernamentales. Por si fuera poco, amenazaron a la UC que, de no cumplir, podrían ordenar un juego a puertas cerradas e incluso en otra sede (fuera de Chile).
Ante el ultimátum de Conmebol, que obligó una respuesta antes de las 09:00 horas de este jueves, la dirigencia del elenco precordillerano ya realizó una nueva propuesta de partido -según detalló el periodista Christopher Brandt de ESPN-, la que fue derivada a la directiva sudamericana y la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana.
Ahora, sí se incluye la presencia de 2 mil fanáticos de Boca Juniors, detallados en: 861 asientos en galería Ignacio Prieto Alto, 685 en galería Ignacio Prieto Bajo y 454 en galería visita. Todo con separaciones (plumones) de seguidores locales.
Con esto, la UC espera no moverse del Claro Arena, un reducto donde tiene un alto porcentaje de victorias desde su reanudación.
¿Qué viene ahora? En Cruzados esperan la luz verde de Conmebol, pero, igual de importante, es la última palabra que estará en manos de la Delegación Presidencial, entidad encargada de evaluar la nueva propuesta de seguridad. Sí se aprueba, el balón rodará en la precordillera.